Toros en El Puerto

ESCATOLÓGICAMENTE JULIÁN


Para ser torero no solo hay que ser, sino también parecer. En donde
quedo la torería, que es ese comportamiento debido que deben tener todas las personas, ya que es por su forma de ser (comportamiento y modales entre otras cosas) que se mide y se cataloga a un individuo.

Julián impetuoso que cree que por que tiene fama y fortuna puede hacer lo que le viene en gana. El ser torero va mas allá de ponerse delante de la cara del toro cada tarde, es demostrarlo con actitudes señoriales. El ser 
torero es una profesión admirada por muchos, y justamente por causar esta  admiración es que se cree que los toreros son personas distintas. Que equivocados están... aunque los equivocados creo yo que son los toreros 
que no se preparan y dejan de ser lo que deben representar por dedicarse a la juerga y al irrespeto.

El toreo ha cumplido la función aparentemente profana, pero hondamente religiosa, de estimular la producción de héroes populares; de héroes que levasen a buen fin la renovación mágica de la vida en una de sus expresiones dramáticas mas antiguas: el enfrentamiento con la bestia que es expresiones dramáticas mas antiguas: el enfrentamiento con la bestia que es símbolo y guardián del poder.

Al torero como héroe le amenazan, entro otros peligros ciertos: el dinero, que a veces tiene la impresión de haber ganado fácilmente y en poco tiempo; la codicia propia y la de los demás, los intermediarios que viven a sus expensas; las supersticiones, el miedo periódico, el ritmo implacable de un horario para jugarse la vida tarde tras tarde; los hoteles en los que entra y sale como un viajante, la masa de gente que le asedia y de la que no puede ni sabe, ni quiere prescindir.

Que un torero, como cualquier persona, se divierta es plenamente aceptado y valido. Al fin de cuentas el torero también es un ser humano, aunque muchos no lo crean. El punto es saber hasta que punto te estas pasando ese limite tan necesario entre estar a la altura de las circunstancias o que las circunstancias te desborden hasta el exceso.

Que pena y que decepción el oír que en todos los países de americanos en donde ha pisado Juli ha sido solo para causar problemas. Ha venido de juerga. En nada critico su afición ni su actuación como lidiador de toros, aunque en Quito se le fueron dos toros toros que estuvieron por encima del torero, y si no me creen, me remito a las crónicas. Es su actitud como persona la que es censurable.. 

La fama se le esta subiendo a la cabeza como espuma y pronto, si sigue a este ritmo, dejara de ser ese fenómeno taquillero tan rentable para todas las empresas para convertirse en un torero con capacidad desperdiciado e influenciado por actitudes que en nada se pueden definir como toreras.

Es la esencia del toreo lo que le da ese perfume romántico conjugando la divina tragedia entre la vida y la muerte. Es ese arte escénico trascendental que hace que nuestras emociones y alegrías giren en torno de ella. Y de repente, salido de la nada, se crea esa conjunción maravillosa, esa silencio, esa música callada del toreo y música de los sentidos, sensaciones y emociones, para que, a la tarde de aquel éxtasis, se convierta en un incidente bochornoso que haga que nos avergoncemos sin haber estado presentes. Paso en México, paso en Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela.

Julián tiene una cabeza prodigiosa y esperemos que no se le llene de ideas escatológicas. Sin ser torero de mi predilección (por suerte no tengo tan mal gusto), lo que es evidentemente censurable es que, como representante de las mas hermosa de las fiestas y símbolo actual de la gama de toreadores de este nuevo siglo, esta desbaratando la Fiesta que tanto trabajo nos esta costando a los aficionados mantenerla y levantarla. Con actitudes como estas se logra mantener el estigma de que los toros son actos barbáricos y que sus componentes carecen de ese grado de cultura necesaria para toda actividad. Y no se equivocan en la segunda apreciación. Lamentablemente el grado cultural es un limitante ya que los toreros no se preparan intelectualmente y de eso depende que esta noble profesión se vea plagado de majaderos insolentes que creen que por que tienen 19 años, fama y dinero van a hacer lo que les de la gana. Cual de los toreros actuales se podría reunir con la generación del 98 o la del 27 en una tertulia como lo hacia Belmonte?.

Es una vergüenza que siga este muchachito insolente con actitudes de irrespeto hacia la fiesta y hacia el país que le acoge, el país que con su gente va a verle intentar torear a una plaza y además, le paga (y no cualquier cosa).

Que pena! que pena! donde ira a parar nuestro escatológico amigo. Que paso con la torería de antaño?

 


Esteban Ortiz Mena

 

 

 

VOLVER A OPINION | VOLVER A PRINCIPAL |

Toros en El Puerto©casemo 2001