
Toros en El Puerto
Ante todo, seriedad
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Desde
los ancestros de nuestra querida Fiesta Nacional, dos protagonistas, toro y
torero, han condicionado la evolución de un espectáculo en el que la
existencia de una afición seria e informada ha sido la mejor garantía para la
pervivencia de una fiesta fuertemente marcada por la autenticidad. De
un tiempo acá, hay otros elementos independientemente de los mencionados
anteriormente, que quieren erigirse de protagonista, haciendo creer a los medios
de comunicación y aficionados, que ellos son los auténticos salvadores de la
fiesta. A
todo esto los aficionados deseamos y queremos, un toro que salga íntegro a la
plaza, en el tipo propio de su encaste y que no se caiga nada más pisar el
ruedo. Que luego es manso o bravo, noble o difícil...a nadie vamos a culpar. Un
matador que realice la suerte, utilizando la mano izquierda, que según los
grandes matadores que han existido, es la que mata, si luego la espada cae mejor
o peor no importa tanto, lo importante es la manera de ejecutar la suerte,
con honradez y profesionalidad. Y
entre otras cosas queremos unos empresarios que sepan componer una programación
acorde con los gustos, personalidad y características de las `plazas que
regenta, que sean comedidos en sus comentarios, abiertos y sinceros con la
prensa, y sobre todo que sepan aceptar las críticas. De
todos estos temas en diversas ocasiones he expresado mi opinión a través de
editoriales anteriores, pero hoy una vez más, y espero no ser reiterativo, me
voy ha referir a la gestión empresarial en El Puerto de Santa Maria. El
pasado viernes se nos presentó oficialmente en rueda de prensa, la programación
de festejos para el verano 2002, la cual ya conocíamos con anterioridad gracias a la profesionalidad demostrada por el compañero
Alvaro Acevedo. En dicha rueda de prensa pudimos comprobar como el Sr. Ojeda
continua enojándose cuando se le requiere por parte de los medios para que
aclare algunas de la decisiones que ha tomado y que al parecer no le interesa
aclarar. Sigue dando razonamientos que no convencen a nadie, y que luego se ha
demostrado que no tienen sentido alguno. Continua vendiendo continuamente sus éxitos
empresariales vanagloriándose de ellos, y lo que mas llama la atención es que
se cree el salvador de la fiesta de los toros en la ciudad, a cambio de
menospreciar la labor que con mas o menos acierto han llevado a cabo durante 40
años sus antecesores en la gestión taurina de la ciudad. Cabe
recordarle que la fiesta de los toros en nuestra ciudad data del año 1.769, y
que la Plaza Real está ubicada en el Ejido de San Francisco desde el año 1880,
y por ella han pasado las máximas figuras del toreo de ayer y de hoy, y su
prestigio y categoría le viene dada por sus 122 años de historia y no solo por
su gestión en los dos últimos años, como así pretende convencernos. No
dudo Sr. Empresario de su honradez profesional, porque hasta ahora no tengo
motivos para ello, pero con lo que no estoy de acuerdo, permítame que se lo
diga con el máximo respeto, es con
su actitud y forma despectiva de afrontar las divergencias de opiniones. Aunque
no soy quien para hacerle recomendaciones ni sugerencias, permítame al menos
decirle que si deja un poco al margen su orgullo, quizás gane muchos enteros
para que podamos verlo al menos la mitad del tiempo que estuvieron sus
antecesores. Carlos V. Serrano "Tarde de Toros" Radio Puerto - Mayo 2002 |
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