El
público del Puerto poco a poco, y por fín o al menos el de feria, se
va
dando cuenta de la "importancia" del toro.
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Independientemente
del "precio" como se ha comentado últimamente, lo que venimos
demandando desde los jurados de los premios y los informadores
taurinos , así como sectores de aficionados de la fiesta, demandamos un
toro presentable, digno para la centenaria Plaza Real .
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Insufrible es la única sensación que nos queda de la resacosa corrida
de feria, mucho bombo y platillo y no ha quedado más que en la repetición
durante la temporada del cartel completo y televisada. Así cualquiera
se apunta a la feria. Presentado en sociedad todo se preveía perfecto,
publicidad y reparto de boletos a tutiplé…pero…el toro…, bueno el
toro……
El
viento de levante casi nos vuelve locos a todos, incluidos toros y
toreros.
Medio
aforo mas o menos con ganas de feria y vinito fino. Siempre me ha
resultado increíble la actitud cambiante del público del Puerto, y el
de feria es uno nuevo que hasta ahora no conocía porque este tipo de público,
no había ido otros años, entre otras cosas.
Venido
del Real “pa los
toros”, oreja para Rivera Ordóñez que dicho sea de paso parece un
hombre cabal y sensato para ofrecer el show en sol que le reporto el
trofeo.
Ovaciones
cariñosas para Jesulin que reaparecía y que nos da la sensación de
que además de su imposible lote, tampoco anduvo muy centrado, la
verdad, no nos pareció el de Ubrique que sacaba el partido que fuese a
todos sus toros, vestido de amarillo.
Barrera
de lo mejor que vimos dentro de lo muy poquito, vuelta alruedo por su
cuenta.
Un
público diferente pero listo como él solo, en el momento en el cual
fueron saliendo los ejemplares de Maria José Barral por la manga del
chiquero eran protestados por chicos y por su aparente debilidad tan
patente que no se mantenían en pie tras un muletazo.
El
público del Puerto poco a poco y por fin, o al menos el de feria, se va
dando cuenta de la “importancia”
del toro. En pocas palabras, si Jesulin no tiene un toro que se
mueva delante, no hay faena ni orejas!!!!…. por fin, incluso los menos
aficionados, por no decir los pocos o malos afici0onados, se van dando
cuenta de que el torerismo exacerbado no lleva a ninguna parte y que el
juego del toro es “esencial”.
Independientemente
del “precio” como se ha comentado últimamente, o que venimos
demandando desde los jurados de los premios y los informadores taurinos,
así como sectores de aficionados de la fiesta, demandamos un
toro presentable, digno para la centenaria Plaza Real.
La
corrida de feria ha servido para ir
abriendo mentalidades y visiones en cuanto a la presentación y al juego
de los toros, si nos apruramos, la presencia al público. A la masa le
da igual, solo quiere que se mueva y que se corten orejas, pero si no
embisten y encima es chico……. Apaga y vámonos, se vuelve el doble
de chico. Una corrida que no pasará a la historia mas que por su imagen
en papel de Rafael Alberti y poco mas. Bueno si, sin toro no hay
orejas…. Algo es algo.
Pañuelo
verde con retraso en el R.I.P. del último toro. Casi estábamos
deseando que terminase la corrida, una sensación, como informadora y
como aficionada que a ama la fiesta, no me gusta nada, imagínense a
quien solo acudió por ser feria.
Olga Pérez Puyana
Mayo 2003
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