Toros en El Puerto

 

 

Olga Perez Puyana
Olga Pérez

 
El nuevo público .
 


El público del Puerto poco a poco, y por fín o al menos el de feria, se va
dando cuenta de la "importancia" del toro. 

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Independientemente del "precio" como se ha comentado últimamente, lo que venimos demandando desde los jurados de los premios y  los informadores taurinos , así como sectores de aficionados de la fiesta, demandamos un toro presentable, digno para la centenaria Plaza Real .

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Insufrible es la única sensación que nos queda de la resacosa corrida de feria, mucho bombo y platillo y no ha quedado más que en la repetición durante la temporada del cartel completo y televisada. Así cualquiera se apunta a la feria. Presentado en sociedad todo se preveía perfecto, publicidad y reparto de boletos a tutiplé…pero…el toro…, bueno el toro……

 El viento de levante casi nos vuelve locos a todos, incluidos toros y toreros.

 Medio aforo mas o menos con ganas de feria y vinito fino. Siempre me ha resultado increíble la actitud cambiante del público del Puerto, y el de feria es uno nuevo que hasta ahora no conocía porque este tipo de público, no había ido otros años, entre otras cosas.

 Venido del Real  “pa los toros”, oreja para Rivera Ordóñez que dicho sea de paso parece un hombre cabal y sensato para ofrecer el show en sol que le reporto el trofeo.

Ovaciones cariñosas para Jesulin que reaparecía y que nos da la sensación de que además de su imposible lote, tampoco anduvo muy centrado, la verdad, no nos pareció el de Ubrique que sacaba el partido que fuese a todos sus toros, vestido de amarillo.

Barrera de lo mejor que vimos dentro de lo muy poquito, vuelta alruedo por su cuenta.

 Un público diferente pero listo como él solo, en el momento en el cual fueron saliendo los ejemplares de Maria José Barral por la manga del chiquero eran protestados por chicos y por su aparente debilidad tan patente que no se mantenían en pie tras un muletazo.

 El público del Puerto poco a poco y por fin, o al menos el de feria, se va dando cuenta de la “importancia”  del toro. En pocas palabras, si Jesulin no tiene un toro que se mueva delante, no hay faena ni orejas!!!!…. por fin, incluso los menos aficionados, por no decir los pocos o malos afici0onados, se van dando cuenta de que el torerismo exacerbado no lleva a ninguna parte y que el juego del toro es “esencial”.

 Independientemente del “precio” como se ha comentado últimamente, o que venimos demandando desde los jurados de los premios y los informadores taurinos, así como sectores de aficionados de la fiesta, demandamos un  toro presentable, digno para la centenaria Plaza Real.

 La corrida de feria ha servido para  ir abriendo mentalidades y visiones en cuanto a la presentación y al juego de los toros, si nos apruramos, la presencia al público. A la masa le da igual, solo quiere que se mueva y que se corten orejas, pero si no embisten y encima es chico……. Apaga y vámonos, se vuelve el doble de chico. Una corrida que no pasará a la historia mas que por su imagen en papel de Rafael Alberti y poco mas. Bueno si, sin toro no hay orejas…. Algo es algo.

 Pañuelo verde con retraso en el R.I.P. del último toro. Casi estábamos deseando que terminase la corrida, una sensación, como informadora y como aficionada que a ama la fiesta, no me gusta nada, imagínense a quien solo acudió por ser feria.



                                     Olga Pérez Puyana

                                               Mayo 2003

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