|
El
ser un vecino de la calle San Juan, donde tú viste la luz primera, el
haberte seguido desde tus primeros pasos como becerrista, como un
novillero sin caballos, como novillero con caballos y como matador, en
todas las plazas de España, Portugal y Francia, me legitima para ser más
que un conocido tuyo, un amigo entrañable.
No
te seguí, en persona, a América, por aquello del canguelo al avión,
cosa que se ha puesto ahora de moda otra vez, por mor de quienes no
comen jamón ni beben vino. A todo el que no come jamón, ni beben vino
hay que tenerle cierta prevención, de entrada. Y mira que yo no soy ni
racista ni xenófobo, líbreme Dios.
El
Puerto, por tu mano, ha estado en boca de las gentes y ha sonado en toda
España, en Portugal, en Francia y en toda la América taurina. Tus
triunfos se cuentan por millares. Pero hay personas que por su
sencillez, por su llaneza, que se entiende mal, no son tomadas en
consideración por los estamentos, con el interés que se debiera. Eso,
creo que te sucede a ti, que has paseado en triunfo el nombre de esta
bendita tierra de El Puerto de Santa María. La humildad, la llaneza, la
sencillez, no están reñidas con el reconocimiento que se te debe.
Es
cierto que has cosechado muchos trofeos y triunfos a lo largo de tu
vida. Es cierto que en todas partes, e incluso en El Puerto, porque has
logrado ser profeta en tu tierra, tu nombre suena a gloria de la torería
y ha quedado inscrito en el libro de los triunfadores.
Pero,
entiendo que falta algo que quiero sugerir a las autoridades aquí
presentes. Falta el que te coloquen un mural de azulejos en la puerta
grande de nuestra Plaza Real, al igual que otros, que allí, en ese
lugar que te vio salir a hombros tantas tardes de gloria, se les ha
dedicado un trozo de pared con un mural de azulejos. Tú eres merecedor
a ello por derecho propio.
José Ahucha Gómez - El Puerto - Noviembre
2001
|