

|
|
Aledaños
|
|||||||||
|
Desde la presentación donde nos las prometíamos felices, hasta ahora han sido toda una serie de secuencias negativas empañando lo propio de la Fiesta, la espada y la muleta. Cuando solamente somos capaces de recordar lo mal que se han podido llevar a cabo ciertas aspectos de los espectáculos, quiere decir que en los propios festejos debe haber pasado poco o muy poco. Tengo que recurrir incluso a la propia programación para recordar nombres incluso, fechas o ganaderías, teniendo los carteles delante me siento hasta ridícula pero que le vamos a hacer, así son las cosas. Arrancamos, con la compasión ajena, del palazo a los pobrecitos pagadores que habiendo afrontado una subida de precios brutal y monumental, esperaban eso si , lo mejor sobre el ruedo. Posicionados en la plaza cambiando de ubicación para perjuicio de nuestro trabajo, batiéndonos el cobre para pillar un sitio, gentilmente reservado por los compañeros de trabajo, sin pisar los cables de nadie. Desagradables encontronazos por estar incluso nuestro apelotonado sitio ocupado por otros de la profesión de improvisto que se resolvieron, bajuna y vilmente, a codazos oye. Cambio de ubicación totalmente injustificado sólo por haber sido muy malos, malotes durante la hibernación y por situar a más gañotes aún que no había suficientes ya. En fin, con todo ello estoicamente, comenzamos con las novilladas sin caballos, un certamen interesante donde han brillado con nombres propios los chavales de la provincia para nuestro orgullo uno de los aciertos de la temporada y un espaldarazo para los chavales más que importante. Las novilladas con picadores nos han dejado bien poco que comentar , sólo las buenas mareas del joven Sotillo , que ha sido el mejor pero no el triunfador rotundo de otras temporadas en este escalafón , con un debut importante pero sin demasiada ambición, ambición ausente en la mayoría de los chavales y muchas dificultades con las novilladas lidiadas, en las dos noches con picadores, complejos los lotes de Sánchez y Sombrerero por ejemplo , poniendo más que en aprietos a dos de los jóvenes en los cuales teníamos mayores esperanzas. En cuanto a los festejos mayores, aún me recupero como Poncista de la tarde del maestro, impropios sus gestos hacia el público de impotencia y aciaga como torero. Desdibujados Cid y Castella, y Juli abriendo una puerta grande más fácil que la tabla de multiplicar del uno, dos orejas facilotas que le pasaportaron a algo que debe deberse a algo más glorioso y cumbre, o al menos con mayor esfuerzo. Manzanares fue la tabla antia hogo, con la mejor actuación del alicantino en mucho tiempo al menos para nosotros, mejorando a los genes y a su espejo, haciéndonos olvidar de quien es hijo, mejorándole y dejándonos una faena plagada de sabor y aromas, aflamencada y rítmica , templada y serena, segura y esbelta . Lo mejor sin lugar a dudas. Vergonzante la actuación de los Rivera con una salida a hombros barata, solicitada por el público, pero de saldo total, increíble como Fandi se puede sentir torero haciéndole el violín a un becerrote poco más alto que mis perros. Perera y Manzanares salvaron el bono real en una corrida que se suponía de relleno y dignificaron sus actuaciones con creces, eso si Perera tuvo que levantar vuelo a un toro protestado, uno de los garbanzos negros que se colaron en el real. El acontecimiento del año fue un fiasco por el juego de los toros y las características de sus actuantes, herido y maltrecho Tomás casi después del paseíllo y Morante sin el aire fresco que resopla como modelo estos días en el reportaje de la revista Marie Claire. Liria se despedía de El Puerto y lo hizo encumbrándose con un toro de bandera, no podía ser más abierta su sonrisa y con vergüenza ajena vivimos una sustitución impropia no sólo por la impericia sino por el nivel de ésta. Jesulí hecho un jabato , vio con impotencia como de nuevo su lote era casi imposible ante los caramelos de sus compañeros.
Talavante volvía a la ciudad como triunfador y se fue como un espejismo de lo que puede llegar a dar de sí pero sin fuelle, Caro Gil vivía uno de sus altibajos y Morilla fue un titán frente a dos toros sin nada dentro, pozos secos de donde manó el agua y en ocasiones hasta petróleo. Increíble sus maneras y capacidades pese a estar en el dique seco, su serenidad y templanza y la variedad de recursos. En cuanto al capitulo ganadero, remiendos más que el traje de Pipi Calzaslargas, en los primeros festejos Torrestrella rechazada entera, la novillada y la corrida en parte , sustituida por la siempre salvación de Camacho que ya se sabe “ni las hembras ni….”. Fracasos y batacazos la de Juan Pedro, Lagunajanda, impresentable la de Barral, impropia, y desvergonzada, presuntamente asesinada. La tabla de salvación la de Santiago Domecq con algún gazapo, bien presentada la de Núñez del Cuvillo pero sin nada dentro, la típica guapa con el cerebro hueco. Acorde en presentación y juego la mayoría de los de Marques y Camacho, salvando los lotes de Jesulí y Morilla claro está. En rejones una vuelta de tuerca más a los precios y una primera noche casi desértica y una segunda real, mejor obviamente, con buen juego de los toros y un Diego Ventura siempre interesante más por lo arriesgado de sus actuaciones. Aún sin finalizar la temporada del todo, con la competición de novilleros en su recta final, sólo recordamos vagamente algunos de los destellos de este primer año de la era Serolo. Era aún sin determinar aunque nos consta también como aspectos aledaños el malestar de sectores importantes del personal de plaza. En definitiva las ramas no nos han dejado ver el bosque, las lagrimas no nos han dejado ver las estrellas, haciendo uso de un tópico un poco exagerado pero que define bien lo empañado del cristal con el que hemos observado lo estrictamente taurino, vamos que si hubiésemos paseado cada tarde por los aledaños de la plaza hubiésemos conocido todas estas circunstancias al dedillo sin pisar la plaza y ahorrándonos auténticos tostonazos de festejos. Esperemos que el próximo año lo auténticamente importante que es la arena y la piedra cobren su verdadero protagonismo, remodelada eso si, que más falta aún le hace y que la espada y la muleta, que el capote y las banderillas brillen con luz propia como estrellas, apartando las nubes , lo oscuro y turbio, siendo sólo y estrictamente la Fiesta y todo lo que de ella nos enamoramos quien acapare nuestra atención. Fotos: Eva Morales
|
|||||||||||
laplazareal.net © 2005