Toros en El Puerto

En memoria de Álvaro Domecq y Díez

No sé si, lo que voy a exponer, llega en buen momento por lo crispada que está nuestra Ciudad, entre otras cosas, por el tema de los monumentos a personas y motivos religiosos. Partiendo de la base que respeto todas las opiniones, mi forma de pensar hace que me defina, en primer lugar, en pro de aquellos monumentos que representan un amplio sentimiento de la comunidad del ámbito en que se ubica o se ubicará en caso de tratarse de uno nuevo por su actualidad, conmemoración o reparación de olvido histórico y, en segundo lugar, que dentro de todos los posibles, doy preferencia a los que representan motivos Cristianos.

Otra cosa es el lugar urbanístico donde se instala y que según lo que representa, dimensiones, material de construcción, entorno, etc., requiere contemplar una serie de parámetros para levantarlo en el sitio más idóneo. También puede hacerse al revés, es decir, adaptar el monumento al sitio predeterminado, cuidando las características de lo que representa, pero dimensionándolo y utilizando los materiales apropiados para su buen fin y que, dejando
para los entendidos y artistas todo el conjunto de matices técnicos, desde mi punto de vista, deben cumplir, como requisito imprescindible, el no entorpecer a los peatones ni a los vehículos, con objeto de no crear, por su inadecuada instalación, un ambiente contrario al pretendido.

Si bien, por lo expuesto al comienzo de este escrito, no parece exista el clima más apropiado para proponer se alce un nuevo monumento, no es menos cierto que las cosas que hay que hacer cuando son razonables y tienen justificadas razones de ser, se afronten con naturalidad, justicia, responsabilidad y, muy importantemente, en el momento oportuno ocasionado por las circunstancias de la vida.

Me refiero, desde el punto de vísta que compartimos una gran mayoría de jerezanos, al monumento que por su trayectoria en la vida como persona y Jerezano, se merece tener en nuestra Ciudad Álvaro Domecq Díez, Don Álvaro.

A Dios gracia, aún viven muchas personas de elevada edad que pue­den dar testimonio de lo muchísimo que ha hecho en Jerez y por Jerez, tanto desde el aspecto privado como empresarial y político.


Ha promocionado y colaborado en infinidad de Instituciones Benéficas, en actos y eventos de toda índole con el mismo fin. Solo a titulo de ejemplo, reacuérdese que los ingresos que percibía en su época de rejoneador, - la cuna del rejoneo actual -, en aquellos tiempos se decía que lo hacia solo para eso, los destinaba para el Oratorio Festivo que dirigía el Padre Torresilva.

Estoy seguro de que hay personas muy preparadas y muy allegadas a la familia que pueden y deben preparar, si es que no lo tienen ya, un amplio historial de su vida relativo a todo lo que ha hecho, repito, en Jerez y para Jerez, con el objetivo de que sirva de base para solicitar ante los ciudadanos y Ayuntamiento la concesión de ese merecidísimo monumento.

Para no entrar en polémicas sobre el destino de los fondos del Ayuntamiento, seguro que seria lo último que El desearía, la financiación debe de correr a cargo de empresas, asociaciones, amigos y jerezanos voluntarios.

Como ubicación, no sería ningún desatino, la rotonda de Sementales o la de la Plaza del Caballo, ambas en la Avenida que lleva su nombre. Se lo merece. Ha sido un referente de Jerez, dentro y fuera de España, durante muchos años.

Juan A. Maldonado Gordon
Diario de Jerez 12-10-05
 

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