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Un hombre bueno de
verdad, su sonrisa socarrona, su humor sarcástico y
tierno a la vez hacían de él una persona siempre
interesante y encantadora a la vez.
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Nunca me dejará de
sorprender como de unas manos tan grandes parían un
busto de Paula perfecto o unos detalles a cada una de
sus criaturas casi imperceptibles por lo natural y
exacto.
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Milimetraba esa “pata pa lante” de
los capotazos y muletazos así como el pecho por delante
o la barriguita hacia fuera tan característica de
algunos toreos. Todo ello plasmado en terracota y bronce
que casi por lo utilizado en su vida le corría por las
venas. |

Enrique Calvario
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Hace algunos días fui a cerrar la
ventana y además de sentir el tremendo frío, me pareció
que en las estrellas había un brillo diferente,
especial, presté mayor atención y me pareció que una de
ellas toreaba!!!!!!!!.
Era un natural muy templado y sereno, con
empaque, aflamencado incluso diría yo, de una belleza
sobrenatural.
En ese momento no le encontré explicación
pero ahora si que lo entiendo todo.
La pasada semana asistíamos a la
despedida de Enrique Calvario, una de las personas que
más ha aportado al mundo del toro de la ciudad en
materia artística.
Un hombre bueno de verdad, su sonrisa
socarrona, su humor sarcástico y tierno a la vez hacían
de él una persona siempre interesante y encantadora a la
vez.
Nunca me dejara de sorprender como de
unas manos tan grandes parían un busto de Paula perfecto
o unos detalles a cada una de sus criaturas casi
imperceptibles por lo natural y exacto. Sabía captar
exactamente en sus obras esa magia que tiene el toreo,
la chispa, el momento exacto de la quietud y de la
hondura de un pase.
Milimetraba esa “pata pa lante” de los
capotazos y muletazos así como el pecho por delante o la
barriguita hacia fuera tan característica de algunos
toreos. Todo ello plasmado en terracota y bronce que
casi por lo utilizado en su vida le corría por las
venas.
Su evolución como escultor fue imparable
y de todos es conocida su pasión por lo que hacia, desde
videos y fotos para mimetizar los movimientos de sus
esculturas con la realidad. Aun recuerdo la sorpresa y
la gratitud de los familiares de Miguel del Pino en una
de las primeras entregas de premios cuando no dejaban de
asombrarse de la perfección del rostro del torero
portuense, hasta el pliegue de su nariz decían.

Rafael de
Paula
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Además puedo certificar tu generosidad, a
mis manos fue a parar una de las obras ya comprometidas
económicamente con alguien y que me sorprendiste con
ese maravilloso regalo.
Como en esa película de dibujos animados
donde los juguetes cobran vida cuando apagaba la luz de
su taller, en épocas previas de entregas de premios, sus
criaturas bajo la batuta de sus magníficos Paulas que
son quienes dirigen la vida animada en el lugar,
hablaban de su creador, de su maniática perfección a la
vez que en sus soportes de madera lanzaban muletazos al
aire en la oscuridad.
La maldita enfermedad te sorprendió como
a aquellos que hoy por hoy libran la batalla mas cruel
y dura de sus vidas , en tu caso te supuso doble
esfuerzo , pelear contra sus efectos y sonreír hasta
bromear sobre ella con tu gorrita , tus ganas de vivir y
proyectos.
Que no se crea esa endemoniada lacra que
te ha ganado el pulso, porque seremos inmortales en la
medida en la cual hayamos dejado huella en nuestro
existir y tu has dejado más que eso , tus creaciones
hablaran siempre por ti y te harán siempre presente
entre nosotros. Además ahora sé porque esa estrella
torea, sigues moldeando su luz y su brillo con tus
enormes manos y tu creatividad siempre viva.
El Puerto 15 diciembre
2007
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