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Horas de trabajo para ensalzar y realzar
su figura, primero las reuniones de los diferentes
jurados, empleando parte de su tiempo en las
deliberaciones.
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Pierden la educación taurina, la
vergüenza torera de hacer acto de presencia, la
humanidad y el cariño que deben tributar a quienes les
admiran. Bofetón sin mano a quien te va a hacer entrega
de nada más y nada menos que un regalo que rechaza sin
explicación. El desden y la indiferencia en un
comportamiento que borra todo lo acontecido en la plaza
y es justo recordarles que se deben a su fiel publico,
sin él no serian nadie.
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Foto: Eva Morales |
Los toreros no se hacen una idea
cuando se ausentan sin justificación a los actos donde
se les va a entregar un galardón, de lo que supone el
esfuerzo por parte de los aficionados de organizar estas
entregas.
Horas de trabajo para ensalzar y realzar
su figura, primero las reuniones de los diferentes
jurados, empleando parte de su tiempo en las
deliberaciones.
Lograr encontrar el sitio de celebración
idóneo y con categoría suficiente para el acto más
importante del año taurino, a veces previo pago del
lugar.
Determinar las personas que van a
intervenir y preparar sus intervenciones al efecto,
contactar con los premiados una y mil veces a través de
sus padres, apoderados, hermanos, mozos de espadas,
amigos de la infancia y un sin fin de intermediarios que
cierran la cita o eso parece. Que si tal día no el otro,
que si mándamelo por fax, que me lo recuerdas el mes que
viene, que quien va, que donde es y para que entidad, en
fin… parece que se va concretando la presencia de la
ilustre figura. Todo ello dejando una estela de llamadas
de teléfono y gestiones que son un coste más que
importante para la entidad.
Encargar los trofeos, realizarlos,
ultimarlos, concretar mil y un detalles de las entregas,
el ágape posterior, los recuerditos del acto, llamar a
tal y a cual para esto y lo otro. Nunca esta todo
cerrado con el estrés que supone todo ello y el mismo
día de la entrega surgen los imprevistos tales como
falta esto o lo otro y sobre todo la espera para el
desespero de los asistentes y organizadores.
Los nervios y la tensión de que todo
salga bien, tras todo lo preparado y sobre todo que
acudan los premiados y sean sus manos quienes recojan un
galardón mas que importante para sus otorgadores, estar
y compartir unos momentos con el torero, cambiar
impresiones con quien genera la admiración que pierde
el respeto de todos con una ausencia en este tipo de
actos sin justificación aparente.
Pierden la educación taurina, la
vergüenza torera de hacer acto de presencia, la
humanidad y el cariño que deben tributar a quienes les
admiran. Bofetón sin mano a quien te va a hacer entrega
de nada más y nada menos que un regalo que rechaza sin
explicación. El desden y la indiferencia en un
comportamiento que borra todo lo acontecido en la plaza
y es justo recordarles que se deben a su fiel publico,
sin él no serian nadie.
Imagen
- Reconocimiento a Jesulín de Ubrique que
recibió un amigo en su ausencia, en la
entrega de premios de la Tertulia Taurina Portuense
"La Garrocha" El Puerto - Diciembre 2007
12 enero
2008
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