Vertiente de ejemplar no enemigo o rival, sino
colaborador, molde ideal para labrar y forjar, ese
lienzo inacabado.

Sólo con recordar de alguna manera a los toros de la
ganadería de Torrealta este año, se encontraría el
prototipo ideal para nuestra plaza de toro en tipo y con
hechuras de embestir de esas que no fallan. |
Torrealta o el
toro ideal.
Oponente, fuerza bruta, el enemigo y otros calificativos a
veces infames sirven para denominar al toro que no le hacen
justicia para nada.
Vertiente de ejemplar no enemigo o rival, sino colaborador,
molde ideal para labrar y forjar, ese lienzo inacabado.
Siempre y en cualquier caso, si fuese tal enemigo no
perdonaría errores de su matador como perdona con dosis de
nobleza y bondad extrema inaprovechadas en ocasiones. Esa
mezcla de dulzor y fuerza que emana de ojos penetrantes y
expresivos.
Es un tópico mas que manido el del toro sevillano y el
ansiado toro en tipo para El Puerto, sobre el como debe ser
y como debe estar presentado, armónico en su estampa y
pelaje y ese misterio que irradia el encanto de la nobleza, proporción y esbeltez, sus hechuras y su morfología ideal
para una nuestra ciudad taurina, que relativamente se
conforma con poco , y que sólo demanda emoción y un toro
con la presencia suficiente, acorde con la categoría de la
plaza que le alberga ya más que centenaria .
Sólo con recordar de alguna manera a los toros de la
ganadería de Torrealta este año, se encontraría el
prototipo ideal para nuestra plaza de toro en tipo y con
hechuras de embestir de esas que no fallan.
El peso justo para El Puerto pero no entiendan lo de justo
por límite sino por justicia que es lo que merece una plaza
de la solera de la Real. Musculado y bajo de agujas, con
cuello y construido hacia abajo, recogido y serio en sus
facciones, con cuajo y enmorrillado, bien armado y
acapachado de cuerna. La estampa de un toro que se
corresponda con su comportamiento, un tipo morfológico que
nos de indicios de una autentica lidia.
La de Torrealta fue un oasis en medio de la desesperación
reinante al menos sobre las tizas de las tablillas de la
anterior temporada. No estamos demandando moles jurasicas,
ni bueyes o mulos de simpecaos rocieros o locomotoras de la
España industrial solo toros como los Torrealta, brillo en
la mirada, raza, y una estampa digna.
"Lucero" nº 65 castaño, 530
kilos de Torrealta, lidiado en segundo lugar el 22 de julio
de 2007 por Alejandro Morilla, al que corto las dos orejas.
- Foto: Eva Morales
1 marzo
2008
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