El adios de un torero - Jesulin de Ubrique


Toros en El Puerto
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El adios a un torero
 

 

Rocío Oliva

Acertada la idea de la Garrocha de reconocerle al torero de la provincia su trayectoria, su paso por la Fiesta Nacional, todo y cuanto Jesús ha aportado a la misma. Reconocimiento y homenaje en este año 2.007, año de su despedida; y digo despedida y no retirada porque los toreros no se retiran nunca.

Jesús Janeiro Bazán nació en Ubrique el 9 de enero de 1.974, joven pero con una vida profesional muy intensa.    Sus inquietudes como cualquier niños de su época, era ser futbolista, pero una lesión de rodilla le aleja de este mundo y le acerca al mundo de la tauromaquia.                              

Con tan solo nueve años lidia su primera becerra, y a los trece se presenta de luces en la localidad gaditana del Bosque.  Las primeras ilusiones de Jesulín se van cultivando en la escuela de tauromaquia de Cádiz, de la que fue alumno durante sus comienzos, y donde recibió los consejos del maestro de San Fernando Don Rafael Ortega.                                                  

Ronda fue escenario de su debut con caballos el día 30 de abril de 1.989, actuando con Julio Apar
ício y Finito de Córdoba, lidiando novillos de Manolo González, tarde en la que el de Ubrique corta una oreja de cada uno de sus enemigos. En esta misma temporada consigue el prestigioso zapato de oro de Arnedo.                                       

Su carrera de novillero comienza a despertar el interés de todos los aficionado, ocupando el primer lugar del escalafón como novillero y sumando el año 1.990 101 novilladas
, así comenzaron a llegar los récords.                            

La plaza francesa de Nimes, en la tarde del 21 de septiembre de 1.990, le convierte en un nuevo matador de toros, como padrino de ceremonia José María Manzanares, y testigo Emilio Muñoz, con la lidia del toro llamado “Correcostas” de la ganadería de González-Sánchez Dalp, marcado con el número 121 y de 531 kilos de peso, la provincia de Cádiz tenía un nuevo torero con tan sólo 16 años.
Joven, con grandes recursos de torero, que con el tiempo fue demostrando.                                                    

Podemos diferenciar dos etapas en su carrera, la primera regada con ciertos tintes de polémica, donde Jesús consiguió convertirse en un fenómeno social, batió récords, impensables, toreando en la temporada de 1.994, 153 festejos y al año siguiente 164, fulminando con ello la mítica cantidad que ostentaba Manuel Ben
ítez el Cordobés con 121 corridas.                    

Fue durante la temporada de 1.992, el 25 de mayo, cuando confirma alternativa, como padrino José Ortega Cano, y

testigo de la ceremonia el maestro Cesar Rincón.  En esta nueva temporada, Sevilla fue escenario de una de sus importantes faenas, que le alzó como torero, el 26 de junio en la corrida de la Prensa corta una oreja a un toro serio de Diego Garrido con 630 kilos.       

Torero dotado de un gran valor, así lo demostraba cada tarde, pisando el terreno que pocos se atreven a pisar delante del toro, y valor no le faltó para encerrarse en solitario en una plaza de toros, repleta de público femenino; una de esas corridas se celebró precisamente en el Puerto de Santa María la  tarde del 20 de octubre de 1.994.

Como él mismo podría definir su primera etapa fue "impre-sionante", maratón de corridas de toros reservado para toreros con enorme fondo físico, Jesús despertó con su forma de ser el mundo de los toros, inyectando a la fiesta una afición joven, un público ilusionado, algo de lo que carecía en ese momento. Llegada la temporada de 1.999, nos sorprende anunciando su retirada, por no encontrarse motivado.     

Pero un torero con esas cualidades no estaría mucho tiempo fuera de los ruedos, así en noviembre del año 2.000 anuncia su vuelta, y su nuevo apoderado sería Don José Luis Segura.  

Comienza una segunda etapa que para nada dejar de ser interesante, vuelve el de Ubrique a la fiesta con aires renovados, pero tan aventurero como siempre, vuelve para demostrar a todos que tiene aún mucho que decir como torero, tras una importante temporada de 2.001, que comienza en la Plaza de toros de Olivenza, sufre una cornada grave, pero recibida por el toro negro de la carretera, pero este toro astifino no apagó en absoluto las ambiciones del torero, que echó valor a la vida con el amor de los suyos, sacó las garras como si de un tigre se tratara para volver en marzo del año 2.003 a los ruedos.

Tras cinco temporadas dándolo todo en el albero, alcanzando unas cotas altísimas de técnica, valor y pundonor, y cuando precisamente atraviesa uno de sus mejores momentos nos dice adiós, o quizás un hasta luego. Cada paseíllo suyo en la Plaza Real del Puerto fue para brindarnos lo mejor de su toreo.  Jesús es nombrado Gaditano de Honor y es Hijo Predilecto de su tierra natal.

En esta nueva etapa Jesús vuelve a demostrar su extraordinaria inteligencia, tendrá con él una magnifica cuadrilla, no serán tres banderilleros, serán tres luceros, Andrea, Julia, Jes
ús, luceros que iluminaran cada uno de tus paseíllos, y su luz despertará en Vd. la más sinceras de sus sonrisas.

Su Sra. esposa Doña María José Campanario, será, como siempre, su persona de confianza, esa persona que tanto necesitáis los toreros, aconseja, asesora, te escucha y comparte con contigo esos momentos duros de silencio. No olvides en tu nuevo caminar el amor de una madre, que como bien dice la copla, es amor duro y verdadero. Tendrá tus ovaciones y aplausos, llegará de tu público fiel; familiares y amigos que nunca te fallaron, Ya no habrá Presidente que valore tus faenas, será Vd. mismo quien premie sus actos, pero, en este nuevo ruedo y alejado del toreo, en más de una ocasión despertará ese gusanillo interior que lleváis los toreros

Y en la soledad del campo, en mañanas frescas, o bonitos atardeceres, sentirás ganas de desplegar tu muleta, gritar eje torito eje, llamar a tu enemigo, y comenzar la faena; faena que brindarás al mundo del toreo por todo cuanto te dio, y mandando, y templando, someterás al enemigo a una inmensa tandas de pases, pases al viento que irán llenos de  recueros taurinos, aquella faena, aquella corrida, o tal vez aquel indulto, aquella bronca, aquellos premios...

 Finalizada la faena no habrá suerte suprema pues, quedará  indultada la faena de los sueños. Y cuando busques en los tendidos, de esta plaza imaginaria, el calor del aficionado, recuerda Jesús; recuerda la afición del Puerto, que siempre estuvo a tu lado, te acogió como su torero, te abrió las puertas de la Plaza Real, para que en ella te sintieras maestro.

 Por ello, en esta faena imaginaria con pases de recuerdo, que mejor ovación que la que hoy te brinda El Puerto; ovación y reconocimiento, a Jesús Janeiro como persona, a Jesulín de Ubrique como torero.       

 Rocío Oliva
El Puerto 1 Diciembre 2007
    

 

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