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El milagro de Noelia Mota "volveré a torear"
25 octubre 2010 -
10:00
Redacción
Un mes después de su brutal caída de un caballo, de
rozar la frontera de la muerte,
Noelia Mota abandonó ayer el hospital. Sus primeras
declaraciones resumen su fortaleza de espíritu: "Tengo muchas ganas
de torear. Quiero volver. Y lo haré". Su hilo de voz, tenue por las
semanas en las que ha permanecido intubada -"me ha afectado a las
cuerdas vocales"-, subía de volumen para hacer hincapié en su sueño:
"Torear a caballo". El timbre ascendía a la par que la emoción: su
imagen saliendo del centro malagueño Carlos Haya, "donde los
cirujanos han hecho una gran labor", era la estampa del milagro.
Sus primeros recuerdos se trasladan a su amanecer en
la UCI, donde ha "residido" 23 días. Fue un lento despertar, en el
que tardó 72 horas en ser consciente de la realidad: "Lo primero que
vi fue a mi madre. La dije: mamá, quiero irme a casa a dormir". Días
antes, su cuerpo se movía y la mano de la hija apretaba la del
padre, José Luis Mota: "Me llevé un susto tremendo y, a la par, me
emocioné mucho", explica el progenitor, que no se ha separado de su
"niña".
«En cuanto pueda torearé»
Hablamos con ellos camino de
Tarancón (Cuenca), su localidad natal. Allí tiene su finca:
"Quiero visitar a mis caballos", espeta Noelia. Toma la palabra José
Luis Mota: "Está como loca por verlos. Es una apasionada del
rejoneo". Para sus padres es duro contemplar cómo su hija se juega
el físico, "pero es su decisión y no podemos pedirla que deje
aquello que ama".
Aunque la novel torera anhela montar cuanto antes sus
caballos, los médicos le han recomendado que no lo haga hasta
principios del próximo año. "Ahora tendrá que hacer rehabilitación
en Fremap, pues además ha perdido masa muscular y tiene que hacer
distintos ejercicios para mover bien brazos y piernas. Puede
caminar, pero despacito; para correr y montar tendrá que esperar
algún tiempo..." "En cuanto pueda torearé", recalca Noelia Mota.
Hace una pausa. Le cuesta hablar y aún le aguarda una larga
convalecencia, pero está feliz porque ha vuelto a nacer. Luego,
agradece a sus compañeros todas las muestras de apoyo y ánimo, desde
el brindis de
Diego Ventura en la
Feria del Pilar a los telegramas y ramos de flores que han
inundado su habitación en el hospital en esta sangrienta temporada.
Ahora sólo piensa en otras flores, las rosas con las que adornará
sus faenas ecuestres. "Volveré". Que así sea.
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