Arrancaba la tarde
Manuel Herrera, que
como magnífico
coordinador del acto
presentaba a una
mesa que derrochó
sobre el tapete
todo el cariño y el
sentimiento de
amigos y sobre todo
toreros.
Abrió plaza por
orden de antigüedad
el diestro cordobés
José Luis Moreno, el
torero de Dos Torres
que compartió la
niñez torera de
Víctor comentó que
vivió allí por el
trabajo de su padre,
teniente de la
Guardia Civil, y
mientras su padre
era una autoridad en
el pueblo, Víctor lo
era en el ruedo,
Moreno destacó que
sentía cierta
envidia y rabia
porque pensaba que
Víctor ocuparía
parte de su
protagonismo taurino
en el pueblo.
Ambos
compartirían tarde
el día de la plaza
partida portuense
como única vez, y
que compartieron
mesa y mantel en
muchas ocasiones,
siendo las
sobremesas
inolvidables.
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Maria José Coronado, Manuel Herrera, José L. Moreno, Jesuli Torrecera y Juan Pedro Galán.- Foto: Eva Morales |
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Como
segundo espada Juan
Pedro Galán también
relató algunas
tardes en las que
compartieron cartel
y también los
últimos días de su
vida, le confesó que
estaba algo cansado
de viajar y luchar y
que quería
instalarse para
siempre en España
tras ese viaje.
Cerraba la terna
Jesulí de Torrecera
con quien Víctor
también compartió
una amistad muy
entrañable, Víctor
quiso ayudar en la
carrera de Jesús,
llevándolo a América
con él, por
cuestiones de
apoderados españoles
no pudo viajar con
Víctor, eso si se
encargó de dejar
fotos y su
curriculum allí para
sus posibles
contrataciones.
A lo
largo de la noche
Manuel Herrera leía
textos relativos al
diestro de ganaderos
y amigos que habían
enviado misivas muy
bellas desde el otro
lado del mundo que
había quedado
conquistado para
siempre por nuestro
Víctor, preciosa una
poesía de Jesús de
Fariñas.
En la
mesa también la
faceta humana y como
persona la completó
su hermana María
José que recordó los
afanes de su madre
con Víctor y sus
amigos toreros que
comenzaban en la
extinta Escuela de
la Diputación de
Cádiz, sus viajes en
un coche muy modesto
para estar a su lado
o los bocatas de
nocilla de Juani
para diestros hoy
hombres con toda la
barba.
Emotivos fueron los
momentos de las
intervenciones del
público cuando
varias personas
hablaron de su
relación con él, sus
amigos donde se
refugiaba en el
campo, sus
entrenadores de
futbol, y sobre todo
la intervención del
matador de toros
mexicano Fabián Díaz
y su hijo novillero
que relataron su
dimensión allí como
torero.
Se
destacó por parte de
todos los presentes
su belleza como
persona, su carácter
y su simpatía, su
don de gentes y lo
que había logrado
conectar con el
pueblo ibero
americano.
Entre
sus facetas la
solidaria , el
numero importante de
festivales benéficos
en los que había
participado para
hospitales y
escuelas en zonas
deprimidas, o el
número de niños y
niñas apadrinadas
por él , incluso se
destaco que hay una
niña que él bautizo
con el nombre de
“Puerto”.
En su
personalidad José
Luis Moreno expresó
a la perfección una
faceta que el
diestro denominó
como “bipolar” de su
personalidad , unas
veces romántica
otras comercial , lo
mismo soñaba con el
toreo , lo mismo era
un comercial nato
para todo, los
negocios que siempre
tenia en mente , sus
planes infinitos
siempre y una
afición desmedida
por todo lo que
realizaba.
En
definitiva una tarde
muy emotiva y
hermosa sin recaer
en el drama o lo
trágico para nada,
todo muy sentimental
y sentido pero
plagado de momentos
tiernos y muy
humanos, un torerazo
que ayer más que
nunca se demostró
que continua para
siempre en nuestra
memora mas reciente
como si no se
hubiese marchado de
nosotros para
siempre, sin
rememorar su trágico
e injusto final,
sólo lo más hermoso
de su personalidad
irrepetible.
Logro
triunfar , y lo
seguirá haciendo en
todos nosotros ,
porque la mejor
forma de recordar a
los seres como él
que se marcharon es
mantener viva la
memoria, y ayer
Víctor lo demostró,
abrió la Puerta
Grande del cielo
para todos nosotros
en nuestros
corazones porque con
su recuerdo le dimos
vida propia , sabor
y color a su toreo.