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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Vistalegre (Madrid) 27 Febrero 2010 - |
El Juli y Manzanares se reivindican como máximas figuras |
LA LLAMADA DE LA FIGURAS
Gran entrada en Vista Alegre y eso que los accesos al barrio de Carabanchel donde se ubica son de lo más incómodo. Y es que la llamada de las figuras lo puede todo. La gente está ávida de toros, y un cartel de esta categoría no iba a pasar desapercibido. Lo bueno es que la respuesta en el ruedo ha estado en consonancia con la expectación. Juli ha estado sencillamente cumbre. En maestro por capacidad y arrestos con un lote que ha tenido además muchas exigencias. Humillaba aparentemente el que abrió plaza, pero pegando un tornillacito al final del viaje. Más entregado el torero que el toro, la faena tuvo medida y exactitud. Hubo varios extraños por parte de la res, sin embargo, impertérrito "El Juli", conseguiría hacerle doblegar. Faena de extraordinaria resolución con el único pero de la mala colocación de la espada. El cuarto embistió gracias al hombre, que le dio siempre su sitio, que le consintió mucho, pues no quería pelea el animal, además reponiendo constantemente las embestidas. Le sacó "El Juli" lo que no tenía y más. Gran faena coronada esta vez con un gran estoconazo. A Manzanares no le acompañó en absoluto su primero, manso sin recato, que se volvía al revés a la salida de los pocos medios pases que se tragó. Pero el quinto fue un gran toro, y aquí no perdonó el alicantino. Toro bravo, siempre muy entregado, de viajes largos y muy humillado. Manzanares se recreó en la interpretación, con un toreo hondo e inmaculado, de mucho ritmo y compás. Extraordinario repertorio, pues mucho más allá de lo fundamental, los inspirados remates, ora un cambio por delante, ora el trincherazo, y los obligados de pecho, el conjunto fue un puro deleite. Perera también quiso mucho en sus dos toros, aunque nada pudo resolver en su primero, que se desentendía constantemente. Y estuvo muy firme en el último, haciendo un toreo largo y ligado, no obstante, otra vez con respuesta a medias del astado. Dos pases y una pausa, otros dos y otra, y tras la tercera secuencia el remate. Brillante compromiso el de Perera, que no estuvo en la Puerta Grande por la falta de contundencia con la espada.
EFE
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