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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Valdemorillo (Madrid) 5 Febrero 2010 - |
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Triunfan la ilusión y la clase de un recuperado mexicano Saldívar
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Una oreja obtuvo el novillero mexicano Arturo Saldívar en su regreso a los ruedos al cabo de seis meses de un gravísimo percance, sin embargo, triunfo corto para valorar en su justa medida la ilusión y la clase demostrada, hoy en la localidad madrileña de Valdemorillo.
Todas las miradas puestas en Saldívar. Novillero con proyección desde su triunfal paso por la monumental madrileña de Las Ventas, donde ha triunfado ya en dos ocasiones con corte de oreja, pero al que hace seis meses, en Santa Cruz del Retamar (Toledo), un novillo estuvo a punto de quitarle la vida y desde luego de cortar las esperanzas de verle en figura. Por fortuna ha podido más su afición, y naturalmente la ciencia médica. Sin secuelas, ni físicas ni psíquicas, Sáldívar ha estado pletórico. Se ha obrado el milagro. Otra vez en el camino a la gloria. Torero con oficio. Y desde el conocimiento absoluto de la técnica, con valor. Pero sobre todo, torero con personalidad. Distinto por su empaque, el regusto en las formas, la prestancia en la interpretación. Torero felizmente recuperado. Su primer novillo, blando y de embestidas cortas, no le dejó estar a gusto. Pero el quinto resultó a medida. Un punto de indisimulada mansedumbre le vino bien al torero mientras "se abría" lo suficiente en cada muletazo, dejándole oportunos desahogos. Saldívar se recreó, toreando con desmayo, descolgado de hombros, metiendo los riñones, y de arriba para abajo. Toreo de extraordinaria limpieza y lentitud, hondo y exquisito. Toreo grande. Lástima que la espada no cayó arriba, pues el vómito del animal impidió que cortara las dos orejas. Paseó no obstante un trofeo que significa nuevo salvoconducto para relanzar su prometedora carrera. El otro alternante, Miguel de Pablo, dijo poco. Mostró un estilo de corte bullanguero, forzado y ventajista. Lo peor fue que se dejó perder la oportunidad de un triunfo claro con el buen sexto. Tampoco la rejoneadora Noelia Mota tuvo su tarde. Pasó mucho en falso y en más de una ocasión la delataron sus mismos caballos, negándoseles por su propia inseguridad. EFE
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