CRÓNICA DEL FESTEJO

Sevilla 20 Abril 2010 -  12ª de feria

Antología de El Juli
 

FICHA DEL FESTEJO

La Maestranza. 12º festejo de Feria de Abril. Lleno de 'No hay billetes'.

Toros de Torrealta, de bonitas  hechuras y variado juego. Destacaron por encastado el cuarto; el segundo por su buen pitón derecho; tuvo nobleza y calidad, aunque no fuerza, el primero; el quinto manso rompió a bueno en la muleta; noble y soso fue el tercero; y manso aunque toreable el sexto.

Julián López El Juli, de berenjena y oro. Saludos y dos orejas.
José María Manzanares, de nazareno y oro. Oreja y oreja.
Daniel Luque, de rosa y oro. Silencio y silencio.

Parte médico de Luis Blázquez

Herida inciso-contusa en borde mandibular izquierdo que sigue una trayectoria ascendente de 8 cm con rotura de la aponeurosis facial y fibras del masetero, contundiendo sin herirla la glándula parótida y formando una herida en scalp con dos colgajos. Se realiza bajo A General limpieza y sutura de planos musculares y aponeuroticos, colocándole drenaje aspirativo. Pronostico menos grave.


Sensacional natural de El Juli

Galería fotográfica de Matito

Nadie lo podría hacer mejor que él. Imagínese: un torero y un toro. Bueno, no sólo eso. Un consumado maestro en excelente momento y un manso encastado que rompió a embestir, y una firmeza desmedida, y una técnica perfecta, y un virtuosismo de lo mejor, y una plaza y un público predispuesto a degustar el toreo.
 
     Y para rubricar lo hecho nada mejor que una fenomenal estocada. Desde luego la obra fue sencillamente soberbia, profunda, larga, lentísima, sentida, de muleta arrastra, firme, decidida, ligada… Emocionada labor que emergió del trazo finísimo, lento y a medida del natural con el que dio sentido a la pureza del más bello toreo jamás soñado. Julián López El Juli se llama el autor. El que impregnó la faena  a “Zurcidor”, el importante cuarto toro de Torrealta, de emocionantes pasajes que fueron homenajes explícitos al toreo.

     Antología de una faena construida sobre el solar del natural y cimentada con el sublime toreo circular, incrementando poco a poco su altura sin miedo al vértigo, sin temor, y con un valor incalculable hasta llegar a la contundente estocada con la que puso la bandera de altura. Esta vez los dos pañuelos blancos cayeron a la vez sobre el faldón del balconcillo de presidencia. Esta vez no dudo el usía de la polémica. Esta vez  él también entendió que lo visto y sentido había sido sorprendentemente intenso.

     Realmente, la decisión del  madrileño se hizo notar en el brindis al público. Después, supo plantearle con firmeza  y decisión un riguroso toreo a un toro manso que salió descompuesto y en estampida  de los caballos. Lo demás ya quedó escrito. El toro que rompe a embestir ante la sapiencia de un maestro para de inmediato transmitir contenidos profundamente emotivos.

     Con el flojo, aunque noble, primero que dejó sin picar, le realizó faena intercambiando  muletazos a derecha e izquierda sin que el necesario entendimiento se produjera. Fácil anduvo con la espada y fue ovacionado.

     Y Manzanares… Lo diferencial del torero de Alicante, aparte de su forma de hacer trascendente el toreo, reside en la exquisita elegancia que le imprime, donde el pase siempre tiene el protagonismo que lo simboliza. Sin embargo, no es este una simple agrupación  de trazos excelentes, sino obras únicas engarzadas, perfectas y emocionales. Y esto se lo hizo al noble segundo, y al manso solemne, que necesitó del arrojo de “Chocolate” para que “atacándole” en cinco ocasiones quedara picado. A este quinto, complicado y mirón, le plantó cara con mandones muletazos genuflexo prologando una faena que fue ejemplar. Además de vencer heroicamente los mil escollos que las desconcertantes embestidas le ofrecía. Aguantó parones sin inmutarse, hasta conseguir hacer grande un toreo, más de derecha que de izquierda, con el añadido elemental del detalle y el adorno escrupulosamente ejecutado. Firmó lo hecho con espectacular estocada, y cuando Luis Blázquez se disponía a darle el cachetazo definitivo, el bicho alargó el cuello y el pitonazo a la cara hizo imaginar lo peor. El pronostico, menos grave, de una herida en la mandíbula nos tranquilizó.

     Con el noble segundo, de excelente pitón derecho, brindó una faena de bellos momentos en el epílogo del trasteo. Manzanares tardó, esta vez, en  encontrar el toreo que le ofrecía el toro de Torrealta, pero mereció la pena la espera para ver y sentir el repertorio de hermosos y profundos muletazos diestros que encontraron en su conjunto la ligazón y el remate. El cambio de mano y la trinchera pusieron colofón a un buen hacer rematado con media estocada.

     Daniel Luque pechó con dos toros sosos, mansos, sin excesiva calidad pero toreables. Lo hecho al tercero no pasó de correcto, y con el sexto agotó el tiempo tras los notables estatuarios de prólogo en una disputa por sacar algo positivo de unas embestidas que no se comían a nadie. Su ánimo, quizá, estaba bajo mínimos. El viernes será.

    Manuel Viera-sevillataurina.com

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