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CRÓNICA DEL FESTEJO |
Sevilla 20 Abril 2010 - 12ª de feria
Antología de El
Juli
Nadie lo podría
hacer mejor que él.
Imagínese: un torero
y un toro. Bueno, no
sólo eso. Un
consumado maestro en
excelente momento y
un manso encastado
que rompió a
embestir, y una
firmeza desmedida, y
una técnica
perfecta, y un
virtuosismo de lo
mejor, y una plaza y
un público
predispuesto a
degustar el toreo.
Antología de una faena construida sobre el solar del natural y cimentada con el sublime toreo circular, incrementando poco a poco su altura sin miedo al vértigo, sin temor, y con un valor incalculable hasta llegar a la contundente estocada con la que puso la bandera de altura. Esta vez los dos pañuelos blancos cayeron a la vez sobre el faldón del balconcillo de presidencia. Esta vez no dudo el usía de la polémica. Esta vez él también entendió que lo visto y sentido había sido sorprendentemente intenso. Realmente, la decisión del madrileño se hizo notar en el brindis al público. Después, supo plantearle con firmeza y decisión un riguroso toreo a un toro manso que salió descompuesto y en estampida de los caballos. Lo demás ya quedó escrito. El toro que rompe a embestir ante la sapiencia de un maestro para de inmediato transmitir contenidos profundamente emotivos. Con el flojo, aunque noble, primero que dejó sin picar, le realizó faena intercambiando muletazos a derecha e izquierda sin que el necesario entendimiento se produjera. Fácil anduvo con la espada y fue ovacionado. Y Manzanares… Lo diferencial del torero de Alicante, aparte de su forma de hacer trascendente el toreo, reside en la exquisita elegancia que le imprime, donde el pase siempre tiene el protagonismo que lo simboliza. Sin embargo, no es este una simple agrupación de trazos excelentes, sino obras únicas engarzadas, perfectas y emocionales. Y esto se lo hizo al noble segundo, y al manso solemne, que necesitó del arrojo de “Chocolate” para que “atacándole” en cinco ocasiones quedara picado. A este quinto, complicado y mirón, le plantó cara con mandones muletazos genuflexo prologando una faena que fue ejemplar. Además de vencer heroicamente los mil escollos que las desconcertantes embestidas le ofrecía. Aguantó parones sin inmutarse, hasta conseguir hacer grande un toreo, más de derecha que de izquierda, con el añadido elemental del detalle y el adorno escrupulosamente ejecutado. Firmó lo hecho con espectacular estocada, y cuando Luis Blázquez se disponía a darle el cachetazo definitivo, el bicho alargó el cuello y el pitonazo a la cara hizo imaginar lo peor. El pronostico, menos grave, de una herida en la mandíbula nos tranquilizó. Con el noble segundo, de excelente pitón derecho, brindó una faena de bellos momentos en el epílogo del trasteo. Manzanares tardó, esta vez, en encontrar el toreo que le ofrecía el toro de Torrealta, pero mereció la pena la espera para ver y sentir el repertorio de hermosos y profundos muletazos diestros que encontraron en su conjunto la ligazón y el remate. El cambio de mano y la trinchera pusieron colofón a un buen hacer rematado con media estocada. Daniel Luque pechó con dos toros sosos, mansos, sin excesiva calidad pero toreables. Lo hecho al tercero no pasó de correcto, y con el sexto agotó el tiempo tras los notables estatuarios de prólogo en una disputa por sacar algo positivo de unas embestidas que no se comían a nadie. Su ánimo, quizá, estaba bajo mínimos. El viernes será. Manuel Viera-sevillataurina.com |
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