CRÓNICA DEL FESTEJO

Madrid 13 Mayo 2010
 

 

FICHA DEL FESTEJO

Madrid. 8ª de San Isidro. Casi lleno. Anubarrado, fresco. Ventoso durante la segunda mitad.
Seis toros de Toros de Parladé (Juan Pedro Domecq Morenés). Muy astifinos los seis, de bello remate. Muy alegres de salida, cumplidores en el caballo, prontos en banderillas, con fijeza en los engaños, pero justos de fuelle en general. Tercero y cuarto tuvieron calidad. Manejable un segundo propicio. Cabeceó el primero; se paró el quinto; se vino abajo el sexto.


Diego Urdiales, de grana y oro, silencio y silencio tras un aviso.
Matías Tejela, de carmín y oro, silencio en los dos.
José Manuel Mas, que tomó la alternativa, de azul pavo y oro, silencio en los dos.

Herido en un ojo el banderillero Roberto Jarocho por el primer toro.

 


Diego Urdiales


Una hermosa corrida de juampedros de Parladé: en tipo los seis, que fueron, sobre una base común, de líneas notoriamente distintas. En prueba de ganadería abierta. El remate del toro de la alternativa de José Manuel Mas fue extraordinario. Bizco y todo, pero bellísimo el porte. Muy afiladas las puntas. Y las de los cinco que salieron después. Fue una corrida particularmente astifina y, por tanto, ofensiva. Bien armada y, por tanto, muy ofensiva.

En ese punto estuvo abierto el abanico: un tercero jabonero oscuro lucía garfios desafiantes; veleto el cuarto, que, hondo y cuajado, salió muy en Conde de la Corte; acodado el quinto, que fue el único toro de remate solamente discreto; armado por delante el sexto, que fue el más alto de los seis; con todo en su sitio y en orden de revista el segundo. Ni gorda ni flaca la corrida. Así que en tipo y en peso. Los seis galoparon de salida y los seis galopes fueron de nota distinguida.

En contra de toda previsión, fue más corrida de los dos primeros tercios que del último. Se empleó con corazón el primero, y bastó con un puyazo severo; se empleó todavía más el segundo en dos puyazos traseros, y enterró los pitones a la salida del segundo; el tercero se entregó en un primer puyazo pero se repuchó en el segundo discretamente; el cuarto, lidiado con desidia, fue picado al relance, y apenas cobró, pero derribó y descabalgó; el quinto, aunque con ganas de irse, se acabó acostando y sujetando; también derribó el sexto.
Se pudo, además, torear con el capote. De salida –porque galoparon los seis- y en quites también. Y no hubo manera de esconderse. Solo que cuando salió Urdiales a estrenarse en un quite, el toro de la alternativa acababa de pedir una tregua. El propio Urdiales se templó en el recibo del segundo en lances templados por la mano derecha, salió luego a quitar a la verónica en el toro jabonero de Tejela y se estiró en el saludo del cuarto hasta que se vio desarmado antes de sufrir un tropezón.

Tejela, desarmado por el jabonero, replicó en lances de frente por detrás al quite previo de Urdiales. Salió a quitar con lances por la mano izquierda en el cuarto. Y trató sin éxito de acoplarse a pies juntos en el recibo del quinto. Y, en fin, José Manuel Mas, que quitó por chicuelinas en el quinto, tuvo las agallas de salirse precipitadamente a los medios para fijar al sexto con lances ampulosos y despegados –inmenso el capote de vueltas azules- pero desiguales y al cabo apurados porque, guerrero y entero, peleó el toro. Un galleo por chicuelinas de Mas para llevar el toro al caballo. Tanta profusión no se había visto en toda la feria. Sólo contó en serio en encaje y el aplomo de Diego Urdiales en lances sueltos.

Del gusto de los tres toreros fueron en principio los toros del reparto. Tres brindis al público: el del cuarto de Urdiales, el de Tejela con el tercero de corrida y el de Mas con el sexto. Pero no hubo acople en ninguno de los tres casos. Urdiales gastó pólvora en salvas con siete muletazos de cata, que estaban de más porque dispuesto de verdad estaba el toro desde que asomó. Dos tandas con la izquierda, pero ninguna de las dos pasó la frontera del tercer muletazo. Frágil pero entero el toro, que claudicaba al menor tirón y se desinfló casi de repente. Una demora abusiva de Urdiales para buscar la igualada. Casi dos minutos de espera, estuvo a punto de echarse el toro, un aviso antes de cruzar para enterrar honda atravesada.
El tercero se arrancó y repitió codicioso cuando Tejela salía a los medios a brindar. Una tanda de toreo improvisado y templado en esas cinco primeras arrancadas. Encima luego Tejela, y se rebrincó el toro. Al hilo del pitón o fuera de cacho un trasteo porfión que se puso brusco por las dos partes. Cinco pinchazos, una estocada. Mas abrió de largo con el sexto –el toro en tablas y reclamado desde los medios- pero en el alarde primero se quedó toda la faena. No descolgó el toro, que, aunque noble, fue mirón. Combate nulo en tablas. Media estocada de muerte lentísima.

El toro de la alternativa se frenó y se paró, pegó cabezazos. No dejo a Mas sino estar. El segundo, noble por la mano derecha, se revolvía por la otra mano. Fue toro manejable y de cierta resistencia. No terminó de apostar Urdiales. El quinto dejó de pasar enseguida. Sopló vientecito durante la segunda parte. No hubo fiesta.



Colpisa - Barquerito

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