CRÓNICA DEL FESTEJO

Madrid 8 Mayo 2010
 

 

FICHA DEL FESTEJO

Madrid. 3ª de San Isidro.
Cuatro toros de Antonio Bañuelos y dos-2º y 5º- de Herederos de José Luis Osborne, que completaban corrida El hierro de Bañuelos tomó antigüedad tras el arrastre del cuarto toro. Muy bien rematados, primero y sexto, sin ser completos, fueron toros de buena nota. El cuarto, tan noble como flojo. El tercero, descarado y fuera de tipo, se rebrincó sin fuerza. De diferente condición los dos de Osborne, cinqueños y muy armados: el segundo, codicioso y pronto, se movió; el quinto, tundidos por dos puyazos traseros, se derrumbó.

Uceda Leal, de burdeos y oro, ovación y silencio.

El Capea, de salmón y oro, pitos y silencio. Palmas de tango para el palco tras el arrastre del toro.

Javier Cortés, que confirmó alternativa, de bermellón y oro, saludos en los dos.
 


Resumen del festejo

Con un notable toro de Bañuelos confirmó alternativa Javier Cortés más que dignamente. Y con otro buen toro de Bañuelos ratificó después la impresión de torero puesto, capaz, suelto y seguro. El toro de la ratificación, bajo de agujas y corto de manos pero muy apaisado de cuerna, no fue fácil de matar, porque costaba pasar y cruzar. Hermoso el gesto de Cortés de irse tras la espada por todas. Salió cogido, pero ileso. Algo trasera la estocada. Muy emocionante. Como siempre que un torero de corto brazo y talla sólo mediana se echa encima de un toro para tundirlo.

El toro de la confirmación, hondo, y corto de manos como tantos toros hondos, dio en báscula 600 kilos, popa imponente pero muy rematado. Acalambrado, arrastró una pata, y escarbó. Fue toro gentil: las manos por delante en la salida, pero ritmo de galope en cuanto sangró. Dos veces enterró pitones y ni eso se interpuso. Prontitud y fijeza, descolgado enseguida, templada embestida viva. Firme el joven Cortés, de Getafe, alumno aventajado de la Escuela de Madrid. Inteligencia para elegir terreno y distancia, calma para no apurarse pese a que los viajes iban en serio. Alguna duda al echarse la mano a la izquierda. Un par de tandas logradas con la diestra. Mucho toreo por abajo. Faltó el punto de temple –más largos los muletazos- que hubiera dejado de seda al toro. Media lagartijera, un descabello.

Ni el tercero ni el cuarto de Bañuelos estuvieron en el nivel del toro de la alternativa. Aquél, descarado y astifino, bajo y cortito, muy cabezón, no metió los riñones, se rebrincó y se apagó. Turno discreto de El Capea. Se protestó un bajonazo inclemente. Con el cuarto tomó antigüedad la ganadería de Bañuelos. Un lindo toro colorado y largo que tuvo el fuelle justo. Nobleza pajuna. Un tanto displicente Uceda Leal con el toro. Sin fe ni paciencia. Al tercer intento, una gran estocada a capón. De tantas clases de estocadas como hay en el repertorio de Uceda con la espada, la fórmula del capón era casi desconocida. Perfectos el ataque, al reunión y la salida.

Antes de soltarse el sexto de Bañuelos, cumplieron feria dos cinqueños muy ofensivos de los Osborne. La nómina de cinqueños de San Isidro empieza a crecer de manera significativa. El segundo de corrida, cabezón y corto de cuello, revoltoso, bien lidiado por Uceda, quiso más que pudo. Le faltó al toro un tranco, no voluntad; al torero le faltó ganar el paso que reclamaba el toro. La estocada fue extraordinaria. El otro toro de Osborne, vuelto de pitones, remangado, serio y aparatoso, se tronchó en dos puyazos muy traseros. Lo dejaron lisiado. Se vino al suelo. Tardó mucho el alzarse. Toro derrumbado, trámite de El Capea, la primera bronca de la feria.

Y el amplio sexto, muy en la línea de la procedencia Marqués de Domecq, por las hechuras y por el son. Ancho, negro, cortas las manos, de poderosas estiradas, elástico. Fijo en el caballo, empujó y romaneó. Buena la salida de varas. Bravo el toro. La manera de atacar, galopar y responder. Decidido, Cortés le bajó la mano, lo aguantó, lo llegó a templar con la derecha, se entregó con él. Faena de poder. Pedía el toro más compás que látigo. Dos rajaditas del toro a tablas cuando Cortés toreó en perpendicular con ellas y no en paralelo. Un final aguado. Pero entonces llegó la estocada del honor.

 

Colpisa - Barquerito

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