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CRÓNICA DEL FESTEJO |
Lima (Perú) 7 Noviembre 2010
Diego Silveti indulta un novillo en la apertura de la feria limeña
Un gran novillo de La Ahumada (Silviado, número 742 con 455 kilos) le cupo en suerte al mexicano Diego Silveti que estuvo a la altura del compromiso en su debut en la bicentenaria plaza de Acho.
A este novillo, que fue el quinto de la tarde, lo toreó ofreciéndole las distancias que pedía. La fijeza de este y su prontitud desembocaba en embestidas entregadas, vibrantes, pero también dóciles. Así Silveti encaró la brega asentado y llevando las embestidas, las ligó con limpieza y mantuvo el tono de la faena hasta el final, cuando el público obligó a la presidencia a conceder el indulto. Luego el palco demostró ser rácano al concederle apenas una oreja. Silveti tiene claro su origen; como buen torero mexicano que es, exhibió ante sus dos novillos variedad con el capote, cosa que hizo extensivo a sus faenas de muleta, a las que aporta además el carisma necesario para ser figura del toreo. Al de su presentación, le propinó un quite por caleserinas tras verónicas, lentas chicuelinas y tafalleras de recibo. Algunos de los lances tuvieron un ritmo especial, la cadencia del elegido. Luego, en la muleta el novillo se empleó suave, sin demasiada vibración, pero el mexicano supo ofrecerle los tiempos justos y dejar claras sus aptitudes toreras. El francés Thomas Duffau se presentó también hoy en Acho y cumplió con su primero, que tuvo transmisión y movilidad, pero al que no siempre cogió el ritmo, cosa que deslució su buena disposición. En el cuarto, que fue también noble, el galo hizo una faena con momentos de temple y figura compuesta. Perdió los trofeos por la espada. A su segundo, que brindó a Freddy Villafuerte, gerente de la empresa, le hizo una compuesta faena, con momentos de calidad y el repetido colofón de unos redondos invertidos que calentaron la tribuna. El peruano Emilio Barrantes estuvo mal con el primero, que para su suerte se rompió la pezuña, por lo que encontró justificación para abreviar. El novillo, que tenía genio, le pasó por encima, pues él no tuvo argumentos para imponerse. A su segundo sí le propinó alguna serie compuesta: el novillo era bravo y merecía espacio para que desarrollara su galope de bravo pero Barrantes no siempre estuvo colocado y su faena no mantuvo el tono de alguna serie destacable aunque el peruano tiene condiciones. Silveti dio al final del festejo la vuelta a hombros.
EFE |
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