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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Manizales (Colombia) 5 Enero 2010 -Segunda de feria |
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Manizales disfruta con entretenido mano a mano entre Perera y Bolívar
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Hubo competencia en el mano a mano de hoy en Manizales, que es lo esencial para que estos intentos de sembrar rivalidad trasciendan. Luego ayudaron los toros de Fuentelapeña, que afirman su gran momento. Hubo faenas importantes con las que vibró la afición y hasta una cornada. Elemental es decir que la plena disposición de Perera fue el arranque del festejo ante un ejemplar noble que, aunque bajito de raza, permitió verónicas a pies juntos ligadas y de gran quietud, tafalleras compuestas en el quite, estatuarios ceñidos. El toro transmitió que fue otra de sus virtudes y Perera no lo exigió desde el arranque con inteligencia. Los derechazos siguientes limpios fueron. Lo pulsea intentando que rompa para adelante y se puso a continuación cerca, cerquita, a centímetros de los pitones, que fueron de alarde y descaro. Al tercero un chorreao de preciosas hechuras los recibió con dos largas, un farol y verónicas con las dos rodillas en tierra. Fueron estas tersas, profundas, llevó en los vuelos al toro con una seguridad y una capacidad privilegiadas. Cayó incluso a los pies del animal y se libró al seguir éste la punta del capote que extendió Perera desde el suelo. Al toro hubo que provocarlo con la muleta, pues se resistía, pero la tomaba luego bien por el derecho. Por el izquierdo atisbos nada más, pues el animal se ceñía con peligro. En el quinto Perera estuvo sereno y paciente con un oponente que iba y venía, bajo de raza, pero noble que tomaba bien la muleta por abajo. Se puso complicado para matarlo y ello lo privó de las orejas. Luis Bolívar respondió a primer encuentro. Tras el cambio del toro por estrellarse en un burladero, partiéndose un pitón, le hizo un quite por delantales suaves como una brisa. Rompió el toro a embestir tras la pedresina inicial y los muletazos resultaron por tanto largos, relajando el cuerpo Bolívar, gustoso del encuentro. El toro fue pastueño y se venía de largo y el planteo de faena fue exacto; aprovechar la disposición del de Fuentelapeña, torearlo por abajo, llevarlo en series cadenciosas. Hubo petición de indulto denegada. El cuarto, al que toreó bien de capote, fue áspero, no se empleaba hasta el final y el colombiano puso empeño y raza. En el sexto que era bravo optó por abreviar; el toro, al inicio del último tercio, se partió una pata. Pese a ello acudía presto, honrando su ascendencia brava. Baldomero Cáceres Vegas EFE |
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