CRÓNICA DEL FESTEJO

 

San Sebastián - 9 Agosto 2009 -

Hermoso y Ventura a hombros

FICHA DEL FESTEJO

TOROS:

Seis toros despuntados para rejones de Herederos de Angel Sánchez y Sánchez. Muy bien presentados y de excelente juego. Todos ellos, aplaudidos en el arrastre.

ESPADAS:

Pablo Hermoso de Mendoza: Dos orejas y oreja.

Diego Ventura: Oreja y dos orejas.

Joao Ribeiro Telles: (Tomó la alternativa en España). Vuelta y ovación.

 

 

Inicio de Feria brillante con una Puerta Grande que se abrió para los dos rejoneadores más encumbrados del momento. Un Pablo Hermoso que volvió a 'renacer' ¡y de qué forma! en Illumbe, -una plaza que últimamente se le resistía- y un Diego Ventura cumplidor del papel que le toca: achuchar al navarro. Y lo hizo a modo. Y además, la alternativa en España de un jovencísimo caballero portugués, Joao Ribeiro Telles, que, con sus 20 años recién cumplidos, puso todas las ganas del mundo y una enorme corrección en su hacer.
 
Para que nada faltara, Angel Sánchez y Sánchez envió seis toros de nota. Magníficamente presentados, nobles, repetidores. Un sueño para cualquiera, sea rejoneador o torero de a pie.
 
Pablo Hermoso de Mendoza volvió a demostrar que está en otra galaxia. Todas las variantes del toreo a caballo las ejecutó con precisión y emoción. Las dos condiciones clave para encandilar al público que ama el rejoneo. Brilló especialmente en su primero (segundo de la tarde al haber cedido su turno al caballerito portugués). Con Dalí, Chenel, Espartano y Pirata (lo mejorcito de su amplia cuadra) dio un recital de encelamientos, galopes de costado con los pitones del enemigo a la grupa, toreo a dos pistas, remates con el famoso giro completo en redondo que deja al toro clavado y al público estupefacto y aplaudiendo a rabiar. Ayer las palmas echaron literalmente humo reconociendo la extraordinaria labor del rejoneador navarro que no hurtó al respetable banderillas largas; y cortas a dos manos; cites de grupa al toro y, además, por si fuera poco, dos rejones de muerte efectivos. El primero, de mejor ejecución que el segundo pero, en ambos casos, de efecto fulminante. Y todo, realizado con una facilidad asombrosa y un ritmo perfecto en los cambios de montura.
 
El lisboeta Diego Ventura también encantó. Llegaba para cumplir el papel de enemigo número uno del navarro y no defraudó. Cortó una oreja a su primero tras una faena vibrante, de menos a más, a lomos de Girasol, Cheke, Nazarí y Vizir, los caballos más fiables del caballero portugués pero fue en su segundo donde puso toda la carne en el asador. Tenía que igualar los trofeos de Hermoso, que para entonces tenía la Puerta Grande garantizada, y lo hizo a base de arriesgar, apurar mucho y aguantar lo indecible. Muleta, para el recibo; Manzanares para las banderillas, como Gines -al que hizo literalmente bailar el pasodoble ante el delirio del público- para la suerte suprema, fueron las cabalgaduras de Diego que estuvo inspiradísimo en todas las suertes y, de manera especial, en los pares de banderillas a dos manos. En el encelamiento y galope de costado apuró excesivamente y a punto estuvo de salir trompicado contra las tablas. Pero todo se salvó tras clavar el rejón de muerte que hizo al público ponerse en pie y al rejoneador portugués estallar de emoción al haber conseguido exactamente lo que quería: dos orejas (más una ) y Puerta Grande en Illumbe.
 
Joao Ribeiro Telles, rejoneador de dinastía, no desentonó ante semejantes monstruos del toreo a caballo. Se preocupó más -como casi todos los rejoneadores lusos- de asegurar que de arriesgar y cumplió con aseo su labor sin grandes alardes y clavando quizá -sobre todo en su segundo toro- demasiados hierros que le impidieron encontrar sitio a la hora de matar.

Diariovasco.com

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