|

|
|
|
CRÓNICA DEL FESTEJO |
|
Pamplona - 10ª de feria - 14 julio 2009 - |
| Maravillas de Morante, categoría de El Juli |
|
Al toro de
Cuvillo que
rompió plaza
lo toreó
Morante con
fantasía,
valor,
delicadeza,
imaginación,
ritmo y
compás. Y,
por tanto,
con clásico
sentido
plástico. El
toreo bello,
que parece
pintado a
pincel y no
tan
vagamente.
También el
toro de
Cuvillo,
colorado y
encantadito,
pareció que
ni pintado.
Traído,
mecido y
acariciado,
el toro se
avino a
tantos
primores.
Tantos y tan
sutiles,
porque
Morante se
empeñó en
uno de sus
trabajos de
bel canto,
divina
geometría,
calmoso
silabeo,
polvo de
estrellas.
Muy bonito y
muy
celebrado
cada uno de
los vuelos
como en
aleteo de
esa prestosa
muleta de
Morante. El
empaque de
Morante, su
asiento y su
teatro,
levantaron
pasiones.
Las
andanadas
hicieron la
ola para
celebrar la
gracia de
ese toreo
tan de
escuela, tan
de Sevilla
pero tan de
propia
firma. Cada
vez torea
mejor
Morante. Y
si es
Pamplona, en
Pamplona,
donde se
sintió
comprendido,
abrigado,
sentido y
acompañado.
Querido
también.
Porque era
el torero
deseado. En
finas
puntas, tan
intacto como
cualquiera
de los otros
toros de
sanfermines,
el toro fue
el
precisado.
Pasajero y
placentero,
ideal
compañero de
viaje. Los
duendes de
la faena,
muy
caligráfica,
se
salpicaron
muy a
capricho.
Sorpresas de
sombrero de
mago que
vinieron una
tras otra.
Un pisotón a
tiempo,
embroques
ajustados,
toreo para
dentro
incluso en
las suertes
de alivio.
De perfil o
dando el
medio pecho,
a pies
juntos o a
medio
compás,
Morante
planeó por
la plaza
como un
avión de
papel. Muy
bonito. Y
largo: un
aviso antes
de montar la
espada
Morante. Una
estocada
ladeada, una
oreja.
Estaban
abiertas las
puertas del
cielo. El
cielo de
Pamplona,
que tiene
también su
luz.
(COLPISA,
Barquerito).
|
||||||
Laplazareal.net © casemo