CRÓNICA DEL FESTEJO

 

Madrid - 2ª de abono  - 8 Mayo 2009 

Valor caro de Sergio Aguilar, fortuna menor de Leandro

FICHA DEL FESTEJO

TOROS:

Cinco toros de Gerardo Ortega y uno de Sepúlveda de Yeltes, que hizo quinto y completaba corrida. Corrida ofensiva, blanda y genuida de Ortega. Codicioso y con fondo de clase el segundo. El toro de Sepúlveda, muy cuajado, se aplomó y paró

ESPADAS:

Antonio Barrera, de verde manzana y oro, silencio en los dos.

Leandro, de verde musgo y oro, saludos tras un aviso y división al saludar.

Sergio Aguilar, de nazareno y oro, silencio tras un aviso y silencio.

 

La corrida de Gerardo Ortega salió brusca, mansa y con genio defensivo. Los clásicos llamaban blandura a ese genio que se traduce en trallazos y cabezazos. Blandos en el caballo los sólo cinco toros de Ortega: el sexto, envenado por la puya, arreó cornadas sin cuento al peto y se encogía de cuello al hacerlo. Eso es justamente blandear. El cuarto, que escarbó desesperadamente, se repuchó y claudicó, y el genio tardó un poco más en hacerse evidente. Un cambio de tercio. En banderillas ya estaba sacudiendo por las dos manos. Manso, blando y al trote el tercero, que entró en el cupo de los de genio duro por méritos o deméritos. El primero de la tarde, que también pegó sus derrotes, fue más toro de apoyarse en las manos que de defenderse tan agresivamente como los otros. Tardo, no llegó a estirarse ni a meter los riñón

 

 

 Video resumen del festejo de Las-ventas.com



 

 

 Corrida tan inhóspita vino, además, muy armada. Cabezones esos cuatro toros de tan mala nota. Dos en el lote de Antonio Barrera. Los otros dos, en el de Sergio Aguilar. Barrera se libró con oficio de las puñaladas que arreaba el primero en cuanto veía un hueco. Siendo artero, fue también toro previsible. Con embestida vieja: de parada y topetazo. De manso murió: echándose. El cuarto, que escarbó más que ninguno, se defendió más que los demás también. Falto de fijeza, o topaba o parecía tomar el engaño con el pitón de fuera, que es como se dice en el campo del toro que no se embroca propiamente. Y que no está en el reclamo. Sólo le cupo a Barrera andar seguro y todo lo fácil que se pudo en zona tan trampeada. Y matar con habilidad y tino. Y pronto.
Sergio Aguilar hizo con las dos geniudas bestias de su lote un auténtico alarde: de valor y de dominio. Atómica serenidad, sangre fría, pulso impasible para, suave y despacio, medio convencer al tercero de corrida, meterlo en la muleta y esperarlo en los viajes de vuelta con el engaño por delante y sin perderle un paso ni la cara. Pureza relevante. Un desarme cuando parecía a punto de obrarse el milagro. Al cuarto muletazo ya estaba protestando el toro. No perdió la fe el torero del Puente de Vallecas, gran arrojo, lindo temple, compuesta la figura con empaque incluso en las más violentas batidas del toro. Intentos por la mano izquierda y de frente. Ingrato, se quedaba el toro y pegaba el derrote del reniego. Un desplante de autoridad , pero al irse se le vino al cuello el toro y le pegó en la sien un palotazo. Heladora y distante la actitud de la inmensa mayoría displicente. Una estocada ladeada, tres descabellos, un aviso justo al rodar el toro, silencio. Como si todos los días se viera semejante derroche.

Gaoneras

Del cual hubo versión corregida y aumentada en el sexto de corrida, el de más revirado genio, el más incierto también. Aquí el aguante fue de escalofrío: desde el arranque –un cambiado por la espalda de largo sin saber si el toro iba a arrollar o no, que no estaba claro- y hasta el mismo punto final. En el tercio, la ventaja para el toro, y Sergio todavía más firme y empeñado que antes: la muleta por delante para forzar al toro como si lo prendiera de los hocicos. Impávido a pesar de los tornillazos, como balas que pasaban silbando, y a pesar también de los remolinos de viento que lo descubrían. Coces pegó el toro en finales de viaje. Agrios los golpes de gaita. Pero dominado y sometido el toro a la fuerza. Imponente descaro el de Sergio, gracia seca en los remates y desplantes. Un pinchazo y una estocada. Mínimo el reconocimiento. Lo hubo muy rácano para un quite por gaoneras de impecable ajuste en el segundo toro de corrida.
El segundo fue con gloriosa diferencia el toro de la tarde. Bajito, remangado, ofensivo, cuello largo, fino hocico. El toro bueno de los Ortega. El que embiste. Este lo hizo con codicia y alegría, con mejor son por la mano izquierda que por la otra. Sin regularidad de toro de nota mayor. Pero pareció, en el recuento, un oasis. Metió la cara, descolgó, quiso. Leandro se acopló más que acompasó en el saludo de capa, donde se dejó ver el galope del toro, que volvía contrario y dejaba colocarse y pensar. Brindis al gentío. Un tanteo irregular por alto y para ganar el tercio; el guiño de un cite de largo con la derecha, y sosteniendo el tipo, pero el viento aconsejó cambiar terrenos. Una faena desigual. El logro de una tanda rigurosa, de mano baja y templada con la izquierda. Muletazos sueltos, algunos de frente. Unas manoletinas inocentes al final. Se quedó corto el torero de Valladolid. Estaba con él la mayoría. Lo sacaron a saludar después de un aviso. El inmenso toro atanasio de Sepúlveda que completó corrida, derrotado en el primer puyazo, sin fijeza, tardo, aplomado, freando e indispuesto aprovechó un hueco para tirar una cornada que casi hizo diana en Leandro. No cabía más que cortar.

(COLPISA, Barquerito)



      ASÍ LO VIO EL RESTO DE LA PRENSA

COPE.ES: “¿Alguien esperaba algo más?” (Sixto Naranjo)

BURLADERO.COM: “Sergio se la juega y Florito sigue buscando el toro de Madrid” (Mario Juárez)

MUNDOTORO.COM: “Piercings por primavera” (Carlos Ruiz Villasuso)

ABC: “El valor seco (y algo más) de Sergio Aguilar” (Zabala de la Serna)

LA RAZÓN:En Las Ventas, los bueyes del Santo” (Juan Posada)

ELMUNDO.ES:Segundo petardo ganadero de la feria” (Lucas Pérez)

EL PAÍS: “Donde estén unos cuernos hermosos…” (Antonio

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