José Ignacio Uceda Leal: pinchazo y estocada (silencio); y pinchazo y estocada (dos orejas).
Juan José Padilla: media estocada (oreja); y pinchazo hondo (oreja).
Antonio Barrera: estocada casi entera (oreja); y estocada y un descabello (bronca).
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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Cuenca - 22 Agosto 2009 - |
| Victorinos de segunda división |
Uceda, que sustituía al lesionado "Fundi", tuvo en primer lugar un toro que se paró a las primeras de cambio, y que además acusó un puyazo largo y muy caído, que condicionó la faena de muleta. Toro que además quedó muy mermado de fuerzas, por lo que el torero, tras probarlo y pegar una serie por el lado derecho, optó por abreviar. Con el cuarto vino el mejor toreo de la tarde. Un toro flojito en los primeros tercios, pero al que Uceda cuidó mucho en el comienzo de trasteo de muleta, haciéndolo "romper" con nobleza y codicia. Faena cumbre de Uceda, que toreó a placer por los dos pitones, si bien al natural surgieron los mejores muletazos, recreándose mucho el torero entre series y en los remates. Se cruzó un pinchazo antes de la estocada final, pero no influyó en nada, ya que Uceda acabó paseando los dos trofeos. Padilla anduvo muy animoso toda la tarde, pero se le vio un punto también bullanguero, pues sus dos toros, los mejores del encierro, fueron de triunfo grande, y al hombre le costó mucho acoplarse, y de dos orejas que podía haber cortado de cada uno de ellos, finalmente sólo paseó una de cada, y algo generosas también. Lo mejor de su actuación, los dos tercios de banderillas que protagonizó. También el enrabietado saludo de capote, con larga cambiada en el tercio, al quinto. Pero el resto de su actuación careció de emoción. Toreo despegadito y de poca limpieza, aunque muy efectista, con muchos guiños al tendido. Anduvo también efectivo con los aceros, y eso le permitió el triunfo final. Barrera se mostró a gran altura frente a su exigente primero, el único "victorino" que realmente se comportó como tal. Encastado y con genio, acabó "orientándose" en la muleta. Barrera le cuajó una faena de mucha firmeza y ajuste. El secreto, los terrenos que pisó y el llevar muy "tapado" al animal. Así consiguió muletazos de mucho mérito. Cortó una oreja de peso. Sin embargo en el sexto cambió todo. El toro fue masacrado en varas, quedándose sin gas y muy aplomado. El público la tomó con el torero, abroncándole desde ese momento, y sin cesar hasta el final de faena. Con tal panorama, Barrera lo intentó, pero todo fue imposible.
Agencia EFE
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