CRÓNICA DEL FESTEJO

 

Bilbao - 15 Agosto 2009 -

Aceros desfilados

FICHA DEL FESTEJO

TOROS:

Se lidiaron toros de Fermín Bohórquez, aceptablemente presentados, bajos de raza y de juego variado. Los más toreables, primero y segundo, aunque a menos; tercero y sexto, "rajados"; el cuarto, sin "transmisión"; el quinto, con genio y complicado.

ESPADAS:

Fermín Bohórquez, silencio y silencio tras un aviso.

Pablo Hermoso de Mendoza, ovación y ovación.

Sergio Galán, vuelta al ruedo tras petición de oreja y ovación.

INCIDENCIAS

El rejoneador Sergio Galán dio una solitaria vuelta al ruedo en el festejo con el que se inauguraron hoy las Corridas Generales de Bilbao, una función marcada por el poco juego de los toros y en la que Hermoso de Mendoza también rayó a buen nivel, pero el desacertado uso de los aceros de ambos jinetes les privó de un triunfo mayor.La plaza rozó el lleno en tarde agradable.

 

Bohórquez mostró su estilo pulcro de rejoneo frente a sus dos toros. A su primero lo toreó templado de salida, sin embargo, con pequeños altibajos con las banderillas. Elegante en los cites, quiebros y salidas de los embroques, pero en la ejecución de las suertes no fue tan certero. Lo mejor, un par a dos manos. No anduvo acertado con el rejón final.

Y con el cuarto, menos colaborador que el anterior, anduvo correcto Bohórquez en una labor que no llegó a trascender lo suficiente en los tendidos.

Hermoso rayó a gran nivel frente a su noble y colaborador primero, al que instrumentó una labor de extraordinaria técnica, dominio y torería. Muy bien en los galopes, mejor aún en los quiebros y banderillas montando a "Silveti", y también importante en un vibrante epílogo con "Espartano". No mató bien y perdió el trofeo.

El quinto fue totalmente diferente, toro con genio y muy malas ideas, con el que el jinete navarro anduvo sobrado, por oficio y extraordinaria capacidad torera. Muy completo en todos los tercios, brilló sobre todo la prestancia y elegancia de "Chenel" en los galopes y recortes, y el valor y desparpajo de "Caviar", con el que alcanzó el cenit de su labor. De nuevo perdió la oreja por matar mal.

El primero de Galán fue toro manso y apagado, que a la postre acabaría "rajándose". Tuvo que ponerlo todo el jinete para armar faena, con arrojo y exposición, provocándole las embestidas llegándole mucho. Capacidad de Galán, que llegó a firmar importantes pasajes. Destacó sobremanera un arriesgado tercio de banderillas con "Vidrié". Le pidieron la oreja, pero al final dio una vuelta al ruedo.

El sexto fue otro enemigo incómodo, parado y sin codicia. Galán realizó de nuevo una entregada y voluntariosa labor, con momentos álgidos a lomos de "Vulcano" y "Vidrié" aunque con poca resolución por el deslucido comportamiento del toro. Los tendidos estuvieron mucho con él y reconocieron una labor, que de haber matado a la primera, pudo haber significado un trofeo.

EFE

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