
...Y Pauloba en su
casa
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Hasta
cinco toros "posibles" se han lidiado en la
Maestranza. Salvo el último de Torrealta, más
apagado, los otros cinco tuvieron posibilidades
de poder armar faena siempre que se tuviera la
decisión, el ánimo y el empuje para ello. De los
cinco, hubo dos, además, de más claro triunfo:
el lote de Javier Conde. El primero, noblón
aunque sosote, más agradecido para el torero; y
el cuarto, con más motor, más vistoso para el
público, pero ambos más que posibles para
amarrar un buen triunfo en en el coso sevillano.
Castella y Talavante, dos de la figuras del
momento, se desmoronaron ante la corrida. Sin
espíritu, desganados, como si no les fera nada
en ello, conscientes de que hay más tardes en la
Feria de Abril y 80 corridas más en la agenda de
la temporada. No sólo no apretaron el
acelerador, sino que se dejaron marchar la tarde
en blanco, casi a verlas venir, tirando las
cartitas a ver qué pasaba.
Y Conde. Lo del malagueño no se entendía.
Bueno, se entendía desde el momento que unos
días antes de anunciar los carteles se daba a
conocer que el sobrino de Canorea, el bueno de
Manuel Álvarez Canorea, se convertía en su nuevo
apoderado. Con ese argumento, y sólo con ese
argumento, la empresa Pagés lo colocó en un
sitio privilegiado en el abono maestrante. En
cambio, por ejemplo, decidieron poner a Liria en
una única corrida y con la de Victorino Martín.
Y una vez puesto Javier Conde, mediante enchufe
de alta tensión, qué menos que el chaval
intentara disimular aquello con una más que
justificada actuación; además, con dos toros
posibles. Pues nada, a desaprovechar un paseíllo
en la Maestranza con el miedo y el pavor visible
para todos. Lo del cuarto, huyendo
descaradamente sin que el toro demostrara tan
malas intenciones como en él parecía provocar,
debería hacerle reflexionar. Es un lujo torear
en Sevilla; una injusticia desaprovechar ese
lujo con dos toros buenos. Mientras Conde huía
despavorido de la cara del toro, Pauloba, que
lleva más más de cuatro años intentado torear en
la Maestranza tras hacerlo todos los años en
Madrid, veía los toros desde su casa... Francisco Mateos |
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