Los petardos de la presidenta



Los petardos de la presidenta

 

 

    Lo que ocurrió es que la faena era de un par de cojones, y siendo mujer, parece que no se enteró de qué iba la cosa. Vino a ponerse la buena mujer presidenta en plan 'justiciero salvador' y quedará para la reciente historia de la plaza como la presidenta que le racaneó la segunda oreja a Liria en el día de su adiós a Sevilla, después de dejarse matar por un imponente toro de Victorino Martín. Si la empresa de Sevilla le racaneó los honores a la hoja ejemplar de Pepín con una sola corrida de toros (admitida incluso el 'mea culpa'), ahora la presidenta bombardea la línea de la moral del bueno de Pepín hurtándole el doble premio ganado a sangre y fuego.

     Se dejó matar a portagayola en ese su último toro. Ha sido de los toreros que ha cortado mayor número de orejas en los últimos años en esta plaza. Volvió a entregar su vida a Sevilla balanceándola entre los pitones del 'victorino en una segunda voltereta de impacto, una faena vibrante -de las típicas suyas-, rematada con un estoconazo en los medios. Eran unas circunstancias muy especiales y la idiosincracia de esta plaza es ser sensible en esos momentos. La plaza era un clamor demandando la segunda oreja. Parecía consultar a Curro Puya y Curro parecía indicarle que sí al segundo premio. Sería bueno saber qué le dijo. Si yo fuera Curro Puya, torero de plata de pies a cabeza, sabiendo como sabe las fatiguitas pasadas por Liria y jugársela como se la jugó en un momento tan especial como el que se vivía, no subía más al palco con esta presidenta. "¡Adiós, muy buenas!".

     Y para rematar el petardo presidencial, al toro siguiente lo premió con vuelta al ruedo que, en su paseo póstumo, recibió pitos de disconformidad o, en el mejor de los casos, un total silencio. Toro bueno, encastado, pero no con argumentos que justifiquen tan alto honor; el propio ganadero admitía que no era de vuelta al ruedo. La responsabilidad es de quien la ha puesto en la presidencia de la Maestranza, motivado fundamentalmente por justificar la buscada paridad entre hombres y mujeres de ZP. Sí a la paridad, pero con argumentos. De verdad, presidenta: durante la corrida y tras ella, era el centro de las risas y chistes de taurinos y aficionados. Tenga una salida airosa y digna, y no permita convertirse el hazmerreir del toreo sevillano. Hacía años que no es escuchaba una bronca tan fuerte al grito de "¡Fuera, fuera!".

   

 Francisco Mateos
  4 Abril 2008
 

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