
Aquí hay que mojarse...
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La
imagen que se está ofreciendo de la Maestranza
estos días está siendo penosa y nos debe obligar
a reflexionar a todos. La propia Real Maestranza
debe tomar cartas en el asunto y no permitir
proyectar una imagen tan dañina. No se pueden
dejar de ofrecer tres corridas de toros. Los
aficionados y la propia ciudad se merecen un
número mínimo de festejos cada año, y tres
corridas de toros de plena Feria con toreros
importantes son muchas para no recuperarlas en
otra ubicación una vez que se suspenden. La
Maestranza debe preguntar qué está pasando. El
aplazamiento es una figura que siempre ha ido
inherente al mundo del toro. Al ser un
espectáculo público en recintos casi siempre
abiertos puede ocurrir esta circunstancia. El
propio Reglamento regula la figura del
aplazamiento.
La empresa anuncia ahora que
no aplaza, sino que suspende. Cuestión de
intereses económicos. Es una nueva norma. Aquí
se han dado festejos en mañanas de Feria. Podrán
decir los nuevos gestores que eso era en época
del cada vez más recordado Diodoro, un excelente
aficionado y sensible a Sevilla y sus gentes.
Puede ser, pero también es cierto que hace
cuatro temporadas, en 2004, se suspendió la
corrida de toros de Miura y, aunque quedó
suspendida, la empresa la rescató -como festejo
nuevo- para el 12 de octubre, cierre del año. Me
pareció un gesto muy bonito y de buen
aficionado.
Ahora llevamos tres corridas
de toros suspendidas y la empresa anuncia que
son definitivas, que "esta empresa no
aplaza, sino que suspende". No se sabe el
argumento, salvo una difusa justificación de
Eduardo Canorea: "La Feria tiene sus fechas
y sus horas; las corridas son por la tarde y no
por la mañana". En la disputa
toreros-presidente de la última ssuspensión
Canorea se alineó con los toreros y dijo que
"yo estoy con ellos al 100% porque son
profesionales como yo". Me parece perfecto.
Pues no los abandone y ofrézcales la corrida el
sábado por la mañana; o el lunes llamado antes
de 'resaca'; o el sábado próximo por la tarde,
previo a la primera novillada post-Feria; o el 1
de mayo, sin festejo en la Maestranza; o el
viernes de San Miguel y así darle más entidad a
este miniciclo. "Estoy con los toreros",
asegura Canorea; pues que se vea. Ofrezca una
alternativa a la suspensión y ayúdeles ante la
'cacicada' que vieron en la responsable actitud
-mal llevada en la forma- del presidente Pulido.
Sevilla no puede quedarse sin ver las segundas
tardes de Talavante para saber si despabila y
remonta; el impredecible segundo
paseíllo de Morante; la segunda corrida de un
Juli maduro; una nueva oportunidad de El Cid
para hacer historia; o la más que posible Puerta
del Príncipe de Manzanares tras cortar una y dos
orejas, respectivamente, en sus dos primeros
paseíllos. La Maestranza tendrá algo que decir;
en vez de avanzar vamos hacia atrás. No vale
hacer una Feria de Sevilla que se hace por sí
sola y un mínimo de razonamiento, y echar las
cartitas en el resto de la temporada, sin
imaginación ni incentivos. Hay que
tener iniciativa para recuperar esas tres
corridas y ofrecerlas, y por supuesto asumiendo
el riesgo de la incierta taquilla en otras
fechas; esa es el reto de todo empresario.
También tendrá algo que
decir la Junta de Andalucía. El delegado del
Gobierno de la Junta de Andalucía no puede
blandear y dejar solo al presidente Antonio
Pulido, que si bien cometió errores de formas,
acertó de pleno en el fondo. Nadie duda de
que el ruedo no estaba para torear. La Junta
debe investigar si se pusieron los medios
adecuados para mejorar el estado del ruedo en
defensa de los aficionados los dos días
anteriores. ¿Por qué los dos días anteriores no
se trabajaba a destajo con maquinaria pesada en
el uedo y ayer sí, con el cartel más rentable
para la empresa de los tres si se llega a
celebrar? Demetrio Pérez, delegado de la Junta
en Sevilla, tiene que salir al paso para
defender a Pulido de la encerrona: la empresa
advierte a los tres espadas que si se suspende
no se recupera la corrida en otra fecha, y los
tres jóvenes, bajo el condicionante de su propia
necesidad de un triunfo como sea en Sevilla, se
ciegan los ojos de un lodazal para presionar al
presidente y hacerlo blanco de comentarios tan
injutos como crueles.
Precisamente la presidenta
Anabel Moreno ha sido la apuesta personal en las
presidencias de Demetrio Pérez, y ahí está lo
sucedido el día de Victorino Martín y Liria, con
la poca sensibilidad de no reconocer los dos
errores graves ni a posteriori. La plaza de
Sevilla no se puede convertir un día sí y otro
también en centro de discusions y sospechas con
trasfondos puramente económicos. Me parece bien
que se luche desde la empresa por llevárselo
'calentito'; es lícito. De nada vale que
Demetrio Pérez le dedique flores a la Feria de
Abril actuando como presentador estrella de la
rueda de prensa de la empresa al darlos a
conocer y después no dé un golpe de timón para
enderezar las cosas cuando se tuercen. Aquí no
vale estar en el callejón de la plaza cada día
para ver los toros desde la barrera. Aquí hay
que mojarse; nunca mejor dicho...
Francisco Mateos |
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