|
|
|
CRÓNICA DEL FESTEJO |
|
El Puerto (Cádiz) - 12 Julio 2008 - 2ª de abono |
| Oreja para Sánchez y Sotillo en la mansada de Camacho |
Los novillos de hoy aunque no se comieron a nadie, tampoco se movieron y facilitaron el trabajo a los jóvenes chavales que intentan abrirse camino en esta apasionante profesión.
Daniel Sotillo
con diferencias, es el
novillero de los tres
con más cualidades para
seguir optando a
conseguir metas mayores.
Se le ve suelto, con
dominio de la situación
y sabiendo lo que
quiere. Viene de
conseguir altas cotas en
su carrera como
novillero de escuela
taurina, habiendo
obtenido el pasado año
en esta misma plaza, el
galardón de triunfador
del certamen "El Puerto
busca un torero" y, como
premio, el debut con
picadores que realizó
esta noche con el
novillo Chunguero. El jerezano Martín Gallo poco o nada pudo hacer con sus dos novillos. El primero de ello un manso y parado como casi toda la novillada, sin humillar y rajado, no le dio facilidades para obtener algo positivo de su intervención, aunque en honor a la verdad él tampoco supo poner mucho de su parte, evidenciando su falta de rodaje.. En el segundo se le vio apático y desganado, quizás en este podría haber puesto mas de su parte para agradar, aunque el novillo no era un bombón, si se desplazaba bien por el pitón derecho. Mató mal y se silencio su labor al igual que en el anterior. Miguel Ángel Sánchez, venía a El Puerto después de haber ganado el año anterior su repetición en esta misma plaza. Desde el primer momento se le vio que al menos quiere intentar algo para seguir aspirando a vivir del toro. Lo menos que se le puede pedir a un novillero es la entrega y ganas y, para ello se sus dos novillos se fue a la puerta de chiqueros para recibirlos de larga cambiada, en el primero lo desarmó y en el segundo salió trompicado, pero esa fue su tarjeta de visita. Con la muleta en su primero, abanto y distraído, comenzó su labor con ayudados por alto, para seguir con una serie algo acelerada por la izquierda sin que llegar acoplarse. aunque puso todo de su parte, el soso novillo no contribuyó al lucimiento del de Ubrique. En el quinto, quizás el novillo que mas se movió de la noche, supo entenderlo y sacarle un par de series por la derecha de buen trazo pero con deficiente finalización. Quizás el novillo requería otra faena distinta a la que le estaban haciendo, pero al menos se intentó, que no es poco, dado el poco bagaje del joven novillero. Después de pinchar arriba y cobrar una estocada, recibe la oreja, más bien como premio a su entrega en sus dos novillos.
Carlos V. Serrano
|
Laplazareal.net © casemo