
Toros en El Puerto
laplazareal.net
|
Cuenta la historia que Robin
Hood, en los bosques de Sherwood, era un ejemplo para los pobres
por ser una especie de 'delicuente bueno'; el 'ladrón de los
pobres', como era conocido. Y es que, a pesar de su posición
holgada, no logró soportar las enormes diferencias de la
sociedad de la época, en la que el pobre era cada vez más pobre,
y el rico cada vez más rico, mientras la Justicia miraba hacia
otro lado.
El Domingo de Resurrección -quizás contagiado del lujoso populeo
del estreno de temporada maestrante- concedió una oreja a El Cid
por una petición claramente minoritaria y
solicitada sin pasión; pese a ello concedió un trofeo que el
sevillano paseó ante unos tendidos sin la alegría que siempre
supone una oreja. En el segundo festejo, también con el mismo
presidente (igualdad de criterios se supone), se le ha negado
una oreja a Daniel Luque en el primero de la novillada por una
petición mayoritaria, con amplia y sonora bronca (mucha pasión)
al no concederla. Es decir, que el presidente Juan Murillo le
arrimó más al rico y le quitó al pobre; le ayudó a El Cid -ya en
figura, que también ha pasado lo suyo- y le restó al novillero
necesitado de sumar triunfos y plazas.
Francisco Mateos |
| Volver a noticias | Volver a principal |
Toros en El Puerto © casemo 2001