La cabezoneria de Morante


Toros en El Puerto
laplazareal.net

La cabezonería de Morante
 

 

    

  Morante está desquiciado. Debe definirse cuanto antes. Su actitud preocupa; nos preocupa. Nos preocupa como torero, pero más como persona. El adolescente introvertido pero sonriente de sus primeras triunfales novilladas por los pueblos de Huelva de manos de Leonardo Muñoz ha dado paso a un joven demasiado maduro, trascendental y triste. Un torero que anda como deambulando, ido en ocasiones, y al que parece que le pesa el traje y el capote. Algunas veces, sus actitudes parecen premeditadas, o al menos no naturales ni espontáneas. Si Morante es capaz de formar el lío que formó en el quinto no hay forma humana de argumentar su actitud en el segundo, su primer toro. Y que no me vengan con pamplinas de que "eso son cosas de artistas"; no me lo trago. Morante es muy joven y puede -o debería poder- con cualquier toro. No digo yo que para cortarles las orejas a diario, pero sí para que el público le reconociera, toro a toro, sus enormes facultades taurinas.

     Por eso me duele su actitud desganada y evasiva en el complicado primero de su lote. Pero por mucha bronca que se llevara en este toro, y sobre todo, en el enganchado quite al flojo cuarto de Jesulín, no es de recibo su cabezonería. A cabezón -ya fue escrito hace mucho- siempre gana el toro. Morante quiso ser más cabezón que el público y cruzó el ruedo para hacer lo nunca visto en él: ponerse de rodillas. Con esa actitud no demostraba ni más valor, ni más rabia, ni más pundonor, ni más aficion que nadie; no. Lo único que demostraba es un desquiciamiento interior preocupante. Nadie, ni una bronca de la Maestranza, puede obligarle a hacer algo así, porque como torero no 'siente' una portagayola. Con la bronca, Sevilla le estaba diciendo que no desperdicie sus excelentes condiciones, que se dé cuenta de lo gran torero que es; que no desquicie aún más su vida taurina con actitudes poco comprensibles y con un entorno tambaleante. Su portagayola no era un gesto, era una cabezonería sin sentido.

 

  Francisco Mateos
  23 abril 2007
 

| Volver a noticias | Volver a principal |

Toros en El Puerto © casemo 2001